traducciones de experiencias de interés

‘Daddy, Read for Me’/ ‘Papi, leeme’.By/Por FERNANDA SANTOS

Published/Publicado: December/Diciembre 24, 2010

THERE once was a man who read an unabridged dictionary from cover to cover to keep from losing his mind. Solitary confinement can do that to you, make you read what you would never look at on the outside, and then read more and more of it, to preserve your sense of humanity, maybe, but certainly to maintain whatever flimsy connection you hold to the world beyond your prison cell. /Había una vez un hombre que leía un diccionario no abreviado de tapa a contratapa para evitar enloquecer. El aislamiento en solitario es lo que puede hacerle a uno, hacerle leer lo que nunca hubiera mirado en el exterior, y luego leer más y más de ello, para conservar su sentido de la humanidad, quizás, pero con seguridad para mantener cualquier débil conexión que uno sostenga con el mundo más allá de la celda.

The other choice was to go crazy, or at least that was how it felt to José Rosado, or José Rosaldo, or José Reyes; his identity varies based on his crime and conviction. Mr. Rosado, 42, is a scraggy recovering addict with a 10th-grade education halfway through an eight-month stint on Rikers Island./La otra elección era enloquecer, o así fue se sintió José Rosado, o José Rosaldo, o José Reyes; su identidad varías de acuerdo a su delito y condena. El sr. Rosado, 42 años, es un delgado adicto en recuperación con educación hasta el 10º grado a mitad de camino de condena en la isla Rikers.

Mr. Rosado, known around the jailhouse as “professor,” has a wife, three sons and 52 books waiting for him in a public-housing project in East New York, Brooklyn. The books have been his anchor, he said, grounding him not to reality, but to distant times, faraway places and magical corners of his imagination, where heroin does not command him to do the bad things he has done. /El sr. Rosado, conocido en la cárcel como ‘profesor’, tiene una esposa, tres hijos y 52 libros esperándolo en un barrio social de viviendas en el este de Nueva York, Brooklyn. Los libros han sido su ancla, dijo, sujetándolo no a la realidad, sino a tiempos distantes, lugares lejanos y esquinas mágicas de su imaginación, donde la heroína no le ordena hacer las cosas malas que ha cometido.

For nearly a decade, Mr. Rosado has often spent 23 hours a day alone in a cell in the criminal justice system’s equivalent of “time out.” That was where he read — about Freemasonry and kabbalah, about ancient history, anthropology and archaeology. He has read the Bible and the Koran — “the whole 114 suras,” or chapters, he said, “from Al-Fatiha to Al-Nas,” the first and the last. /Durante casi una década, el sr. Rosado a menudo ha pasado 23 horas al día solo en una celda en el equivalente del sistema de la justicia penal al “tiempo afuera”. Allí fue donde leyó – sobre la libre masonería y la cábala, sobre historia antigua, antropología y arqueología. Ha leído la Biblia y el Corán – “las 114 suras completas,” o capítulos, dijo, “desde Al-Fatiha hasta Al-Nas,” el primero y el último.

“Knowledge will get you to a lot of places,” Mr. Rosado said. / “El conocimiento lo lleva a uno a muchos lugares,” dijo el sr. Rosado.

It did not keep Mr. Rosado out of Bare Hill, Clinton, Southport and Attica — prisons across New York State, far from his home in Brooklyn. He has been in and out since 1989, for burglary and drugs and, most recently, third-degree assault, often extending his stints with bad behavior: his prison disciplinary record runs for six pages. /No lo alejó al sr. Rosado de Bare Hill, Clinton, Southport y Attica – cárceles del estado de Nueva York, lejos de su hogar en Brooklyn, Ha entrado y salido desde 1989, por robo y drogas y , más recientemente, agresión en tercer grado, a menudo ampliando sus estadías por mal comportamiento: sus registros disciplinarios penitenciarios llenan seis páginas.

These days, Mr. Rosado is reading “Fox in Socks” and “Hop on Pop” and “Clifford y la Hora del Baño.” Juan Camacho, 35, a drug dealer and father of two, is partial to “The Cat in the Hat” (though he says he did not like the movie as much because “it doesn’t have the same rhyming, the classic of it”). And Qaaid Reddick, 27, who has never met his third daughter because she was born while he was behind bars on a weapons charge, is paging through “Merry Christmas, Curious George.” /En estos días, el sr. Rosado está leyendo “Lobo con medias” y “A caballo de papi” y “Clifford y la hora del baño.” A Juan Camacho, 35 años, un vendedor de drogas y padre de dos, sólo se entusiasma con “El gato en el sombrero” (si bien dice que no le gusta la película en la misma medida porque “no tiene el mismo ritmo, lo clásico de él”). Y Qaaid Reddick, 27, quien nunca se encontró con su tercer hija porque nació mientras estaba detrás de las rejas por posesión de armas, está pasando las páginas de “Feliz Navidad, Jorge Curioso.”

They are three of the eight men at the Eric M. Taylor Center — one of nine jails on Rikers Island — who completed a five-week literacy course this fall called “Daddy and Me,” in which they recorded themselves reading children’s books for the sons and daughters they had left behind. It was the first time such a program had been tried at Rikers, though there have been many similar efforts, most focusing on female inmates in prisons across the country, since at least 1996. /Hay tres de los ocho hombres en el Centro Eric M. Taylor – una de las nueve cárceles en la isla Rikers – que completaron un curso de lectura de cinco semanas durante este otoño llamado “Papi y yo,” en donde ellos se grabaron leyendo libros infantiles para sus hijos e hijas, que ellos han dejado. Fue la primera vez que tal programa ha sido probado en Rikers, si bien ha habido muchos esfuerzos similares, la mayoría enfocándose en las privadas de libertad en las cárceles del país, desde por lo menos 1996.

“People are multidimensional,” said Dora B. Schriro, the city’s Correction Department commissioner. “Part of being a man is being a dad, and part of being a good man is being a good dad, in the most fundamental sense of the word.”/ “La gente es multidimensional,” dijo Dora B. Schriro, la comisionada del Departamento de Correccionales de la ciudad. “Parte de ser un hombre es ser un padre, y parte de ser un buen hombre es ser un buen padre, en el sentido más fundamental de la palabra.”

Financed with about $3,800 from a family literacy grant from the state, the program at the Taylor Center was run by Nick Higgins, supervising librarian at the New York Public Library’s correctional services program. On the first day, Mr. Higgins told the inmates, “Our objective is to hopefully change the attitude that some of you might have about reading to children, that reading is Mom’s job.” /Financiado con cerca de U$S 3.800 de un subsidio estatal para la literatura en familia, el programa en el Centro Taylor estuvo a cargo de Nick Higgins, bibliotecario supervisor del programa de servicios correccionales de la Biblioteca Pública de Nueva York. El primer día, el sr. Higgins dijo a los privados de libertad, “Nuestro objetivo es cambiar, con suerte, la actitud que algunos de Uds. hayan tenido con respecto a la lectura a niños, porque la lectura es una tarea de mamá.”

Over five weeks, Mr. Rosado learned to calibrate his raspy voice to a higher pitch. Mr. Camacho learned to contort his facial muscles into humorous expressions. Mr. Reddick, on the back end of his sixth stay at Rikers since 2005, rediscovered “The Little Engine That Could,” a book he remembered reading in elementary school. /Durante cinco semanas, el sr. Rosado aprendió a calibrar su áspera vos a un registro más alto. El sr. Camacho aprendió a contorsionar sus músculos faciales en expresiones de humor. El sr. Reddick, cabalgando su sexta estadía en Rikers desde 2005, redescubrió “El motorcito que podía,” un libro que recordó haber leído en la escuela primaria.

THE inmates — in olive-green jumpsuits that seemed too big for their frames, with the names of their mothers, girlfriends and children tattooed on their skin — had a long table of children’s books from which to choose: “Goodnight Moon,” “The Itsy Bitsy Spider,” “El Zorrito.” /Los privados de libertad – en enteritos verde oliva que parecían demasiado grandes para sus estructuras, con los nombres de sus madres, novias e hijos tatuados en la piel – tenían una gran mesa con libros infantiles de donde elegir: “Buenas noches, Luna,” “La curiosa arañita,” El Zorrito.”

“I like monkeys,” Mr. Reddick said as he got acquainted with Curious George. “They’re the closest thing to a human being.” / “Me gustan los monos,” dijo el sr. Reddick mientras se interesaba por Jorge Curioso. “Ellos son las cosas más cercanas al ser humano.”

As a child, Mr. Reddick lived on East 92nd Street in Manhattan, near a Presbyterian church that had a strawberry shortcake festival he never missed. He said he was arrested for the first time at age 14 for punching a boy who had disrespected him. Since then, he has been in and out of prison, mostly for assault; on May 29, he was arrested on Staten Island with a gun in his backpack. When asked where he grew up, Mr. Reddick said, “Right here,” meaning Rikers. He has three daughters: Mary Jane is 4, Ma’Naiya is 3, and Mya was born on Oct. 18. He was looking forward to the celebration at the end of the reading program, when children would visit their fathers and get the CDs the men had recorded on a Marantz PMD660, because it would be the first time he would see the baby. /Cuando niño, el sr. Reddick vivió en la calle East 92nd en Manhattan, cerca de una iglesia prebisteriana que realizaba un festival del budincito de frutilla que nunca se perdía. Dijo que fue arrestado la primera vez a los 14 por golpear a un muchacho que le había faltado el respeto. Desde entonces, ha entrado y salido de la cárcel, mayormente por agresión, el 29 de mayo fue arrestado en la isla Staten con un arma en su mochila. Cuando se le preguntó dónde había crecido, el sr. Reddick dijo, “Aquí mismo,” queriendo decir Rikers. Tiene tres hijas: Mary Jane de 4, Ma’Naiya de 3 y Mya que nació el 18 de octubre. Espera verla a la finalización del programa de lectura, cuando los niños visitarán a sus padres y tendrán de sus manos el CD grabado en un Marantz PMD550, porque será la primera vez que verá a la bebé.

At the first session, Mr. Reddick tried reading in front of the group, but was barely audible. “See the man in the yellow hat at the — ” He stopped midsentence and stuck out his tongue. “I misspoke,” he said sheepishly. At the third session, he read the book until the end, but with no inflection in his voice, as if he had been forced into it. By the next week, when it was time to record, he had abandoned the little monkey for the little engine he recalled from his childhood: I think I can, I think I can. /En la primera sesión, el Sr. Reddick intentó leer frente al grupo, pero apenas se le oía. “Mira al hombre con el sombrero amarillo en el …” Se detuvo a media oración y sacó la lengua. “Lo dije mal,” dijo humildemente. En la tercera sesión, leyó el libro hasta el final, cuando fue el momento de grabar, abandonó al monito por el motorcito que recordaba de su niñez: Pienso que puedo, pienso que puedo.

That was for Mary Jane. For Ma’Naiya, he chose “Papa, Do You Love Me?”, a modern story inspired by the Masai tribe in Kenya. Mr. Reddick had never heard of the book, but he liked the title. He did not select a story for Mya. /Eso fue para Mary Jane. Para Ma’Naiya, eligió “Papá, ¿me amas?”, un relato moderno inspirado en la tribu Masai de Kenya. El sr. Reddick nunca había escuchado sobre este libro, pero le gustó el título. No eligió un cuento para Mya.

“Mya is too little for books,” Mr. Reddick said. / “Mya es muy pequeña para los libros,” dijo el sr. Reddick.

On the program’s fifth and final session, last month, Mr. Reddick and the others were escorted to the jail’s visiting room. Each of them commanded a set of colorful chairs arranged in a circle to welcome their families. Mr. Reddick sat among the red and green chairs, waiting. He watched as the other inmates hugged their babies and their babies’ mothers. He listened to them read their stories. /En la quinta y última sesión del programa, el mes pasado, el sr. Reddick y los demás fueron escoltados al salón de visitas de la cárcel. Cada uno de ellos estaba a cargo de un juego de coloridas sillas dispuestas en círculo para dar la bienvenida a sus familias. El sr. Reddick se sentó entre la roja y la verde, esperando. Observada como los otros privados de la libertad abrazaban a sus bebés y a las mamás de sus bebés. Los escuchaba leer sus cuentos.

A girl laughed heartily as her father tickled her belly. A woman asked one of the correction officers if her daughter could have another cup of juice. The officer told her she did not have to ask; the juice and doughnuts had been laid out for the families. Mr. Reddick sat alone for some time, staring at the CDs and books on the table before him, then staring into nothing. Eventually, he joined two other inmates whose families had not come either. They chatted, their backs turned to the men whose families were there. /Una niña ríe intensamente cuando su papá le hace cosquillas en su estómago. Una mujer preguntó a uno de los guardiacárceles si su hija podía tomar otro vaso con jugo. El guardiacárcel le dijo que no tenía que preguntar; el jugo y las rosquillas eran para las familias. El sr. Reddick se sentó solo durante algún tiempo, mirando los cedés y los libros sobre la mesa delante de él, luego perdiendo la mirada. Finalmente, se reunió con otros dos compañeros cuyas familias tampoco habían ido. Charlaron, dando la espalda contra los hombres cuyas familias estaban allí.

He knew Mary Jane and Ma’Naiya would not be coming; they live on Staten Island with his sister, who, he said, thinks they should not see their father in jail. But he had expected Baby Mya. Later, he learned that her mother had woken up too late to catch the bus. /Sabía que Mary Jane y Ma’Naiya no vendrían; ellas viven en la isla Staten con su hermana, quien, él dijo, piensa que no deberían ver a su padre en la cárcel. Pero tenía la esperanza que la bebé Mya vendría. Más tarde, supo que la madre se había despertado muy tarde para tomar el colectivo.

“No promises made, no promises broken,” Mr. Reddick shrugged./ “Sin promesas realizadas no hay promesas rotas,” se encogió de hombros el sr. Reddick.

Mr. Camacho said he had a lot of children’s books in the apartment in the Hunts Point section of the Bronx, where his wife, Jasmine Bosch, lives with their two boys, José, 8, and Steven, 4; two dogs; and a cat named Tiger. But none were visible on a visit to the first-floor one-bedroom apartment one rainy afternoon. Ms. Bosch, who is 27 and unemployed, said that there were some, in a bin somewhere in the boys’ closet, but that she had no time to read them./El sr. Camacho dijo que tenía muchos libros para niños en el departamento de la zona de Hunts Point del Bronx donde su esposa, Jasmine Bosch, vive con sus dos niños, José, 8 años y Steven, 4; dos perros; y un gato llamado Tigre. Pero ninguno estaba a la visita en una visita a su departamento de un dormitorio, en el primer piso, en una lluviosa tarde. La sra. Bosch, que tiene 27 años y está desempleada, dijo que había algunos, en una caja en algún lugar del ropero de los niños, pero que no tenía tiempo para leérselos.

Ms. Bosch said that she woke up at 6:30 a.m. and that by 7, she and the boys would already be fighting. She fights to rouse José, to get him ready and out the door to get to school on time. She fights to keep Steven under control as she rushes to get breakfast. /La sra. Bosch dijo que se levantaba a las 6:30 a.m y que a las 7, ella y los niños ya estaban peleando. Se pelea para levantar a José, prepararlo y sacarlo para la escuela. Lucha para mantener a Steven bajo control mientras corre para el desayuno.

Sometimes, cockroaches emerge from under the kitchen cabinets and crawl onto the table. Ms. Bosch said that she had gotten used to the roaches, but that she did not like the mice. That’s why she got Tiger. Tiger likes to eat cockroaches, too. /A veces las cucarachas  aparecen debajo de los muebles de la cocina y llegan a la mesa. La sra. Bosch dice que se acostumbró a las cucarachas pero que no le gusta el ratón. Por eso tiene a Tigre. A Tigre también  le gusta comer cucarachas.

The apartment smells like stale cigarettes. Ms. Bosch smokes Newports, which she buys by the carton in New Jersey. She said she tried not to smoke in front of the boys, and also not to cry. /El departamento huele a cigarrillo. La señora Bosch fuma Newports, que compra por cartón en Nueva Jersey. Dijo que intenta no fumar delante de los niños ni tampoco llorar.

“I do my best,” she said. / “Hago lo mejor,” dijo.

While José and Steven are in school, Ms. Bosch said, she washes and folds, cooks and cleans, feeds Tiger and walks the dogs, one of whom is an old mutt who is half-blind and tends to crash into everything. /Mientras José y Steven están en la escuela, la sra. Bosch dijo, lava y dobla la ropa, cocina y limpia, alimenta a Tigre y saca a pasear a los perros, uno de los cuales está viejo y medio ciego que se tropieza con todo.

Ms. Bosch is dyslexic. She cannot read to the boys unless it is an easy book. José is dyslexic, too, “or something like that,” she said. “He needs help when he brings homework home.” /La sra. Bosch es disléxica. No puede leerle a los niños a menos que sea de  un libro sencillo. José también es disléxico. “ o algo parecido,” dijo. “Precis ayuda cuando tiene tarea.”

It was Mr. Camacho who taught the boys to write their names. Steven traced his four times that rainy afternoon. “Homework,” he said, waving the sheet of paper over his head. /Fue el sr. Camacho quien enseño a los niños a escribir sus nombres. Steven escribió el suyo cuatro veces aquella lluviosa tarde. “Deberes,” dijo, flameando la hoja de papel sobre su cabeza.

During the Daddy and Me sessions, Mr. Camacho stumbled over the silly singsong of “The Cat in the Hat,” at one point saying, “I can already imagine José giggling.” Then, he said he hoped the boys would not be afraid of making mistakes, but would learn from them and not repeat them. /Durante las sesiones de Papi y yo, el sr. Camacho se detuvo en la sencilla canción de “El gato en el sombrero,” y dijo en algún momento, “Ya me lo imagino a José sonriendo.” Entonces, dijo que esperaba que los niños no tuvieran miedo de equivocarse, sino aprender de ellas y no repetirlas.

At the final session, he told José, who is 4-foot-11 and weighs 120 pounds, to eat more fruit. Then, before his family walked away, he grabbed the boy by the arm and said, “When you hear my voice, remember that daddy is there with you.” /En la sesión final, le dijo a José, que mide 4 pie 11 pulgadas y pesa 120 libras, que coma más fruta. Entonces, antes que su familia se retire, tomó al niño por el brazo y le dijo, “Cuando escuches mi voz, recuerda que papi está allí contigo.”

Mr. Camacho has been at Rikers since June. The police had found 56 bags of crack cocaine in the pocket of a jacket in a hallway closet in his home, along with a marijuana pipe and five .38 Special bullets. Ms. Bosch kept track of the days until his scheduled Dec. 15 release on a calendar taped to the wall. /El sr. Camacho ha estado en Rikers desde Junio. La policía encontró 56 bolsas de cocaína crack en el bolsillo de una campera en el armario del pasillo en su hogar, junto a una pipa para marihuana y cinco balas de 38 especial. La sra. Bosch lleva un registro de los días hasta su soltura prevista el 15 de diciembre, en un calendario adherido a la pared.

“My baby is coming home soon,” she said in early November. / “Mi bebé vuelve pronto a casa,” dijo a principios de noviembre.

But it did not turn out that way. / Pero no sucedió así.

Instead, on Nov. 17, Mr. Camacho was transferred to the Metropolitan Correctional Center in Lower Manhattan, to face federal drug conspiracy charges that carry a minimum sentence of 10 years. /Por el contrario, el 17 de novimbre el sr. Camacho fue transferido al Centro correccional metropolitano en el bajo Manhattan

, para enfrentar la acusación federal por conspiración por drogas que tienen una sentencia mínima de 10 años.

A federal indictment said Mr. Camacho — or “Papito Camacho,” as he is known on the streets — had sold a dozen bags of crack to an undercover police officer near his home on Manida Street, part of an enterprise that involved 12 others. /Una acusación federal expresó que el sr. Camacho – o “Papito Camacho,” como es conocido en las calles – había vendido una docena de bolsas con crack a un policía encubierto cerca de su hogar en la calle Manida, como parte de una organización que involucró a otros 12.

In the recording room, Mr. Rosado pronounced Seuss as “Zeus” and read the words of “Fox in Socks” as if he were singing a rap song. “This-is-what-they-CALL-a-TWEET-le-BEE-tle-NOO-dle-POO-dle-BOT-tled-PAD-dled-MUD-dled-DUD-dled-FUD-dled-WUD-dled-FOX-IN-SOCKS-sir!” /En la sala de grabación, el sr. Rosado pronunció

Seuss como “Zeus” y leyó las palabras de “Zorro en medias” como si estuviera cantando una canción de rap. “¡Esto-es-lo-que- ellos-LLAMAN-un-GORJEO-ESCARABAJO-FIDEO-CANICHE-EMBOTEllado–REMAdo-CON-fuso-FALso-BORRAcho-ZORRO EN MEDIAS-señor!

He turned the page. /Dio vuelta la página.

“There goes that little girl you like,” he said into the microphone, his eyes on one of the book’s characters, Sue, with her wavy hair and lips locked in a perpetual frown. / “Aquí va la niñita que te gusta,” dijo en el micrófono, sus ojos sobre uno de los personajes del libro, Sue con su cabello ondulado y sus labios apretados a perpetuidad.

He was speaking to a child who was not there: Karabalí, 7, his eldest, who was named for a character in a Puerto Rican legend Mr. Rosado once read in prison, a runaway slave who eluded his captors even after his death. His second son, Cofresí, 6, is named after a 19th-century Puerto Rican pirate who robbed ships carrying gold from the island. The third is José, who is 5 and named for his father, a Puerto Rican who has a long rap sheet filled with heroin and burglary convictions./Él hablaba a un niño que no estaba allí: Karabalí, 7, su hijo mayor, nombrado así por un personaje de la leyenda de Puerto Rico que el sr. Rosado leyó alguna vez en la cárcel, un esclavo prófugo que eludió a sus captores aún después de su muerte. Su segundo hijo, Cofresí, 6 años, fue nombrado por un pirata puertorriqueño del siglo 19 que robaba barcos que transportaban oro desde la isla. El tercero es José, quien tiene 5 años y lleva el nombre de su padre, un puertorriqueño con una hoja de rap completa con condenas por heroína y robos.

Mr. Rosado bought his first book out of a prison catalog, in 1994, after he was ordered to spend 365 days in isolation for slashing another inmate. It was Random House Webster’s Unabridged Dictionary, and it cost $99, he said. /El sr. Rosado compró su primer libro de un catálogo penitenciario, en 1994, luego que se le ordenara pasar 365 días en aislamiento por apuñalar a otro compañero. Fue un Diccionario Webster no abreviado de la editorial Random House y le costó U$S 99, dijo.

Later, he read Sun Tzu’s “Art of War,” which dissected military operations written more than 2,000 years ago. He read Robert Temple’s “Sirius Mystery,” which explored extraterrestrial beginnings of the human civilization. He read National Geographic’s “Lost Kingdoms of the Maya” and Henry Brun’s “Global Studies: Civilizations of the Past and Present,” which is more commonly assigned to teenagers in high school. /Más tarde, leyó “El arte de la guerra” de Sun Tzu, que disecciona las operaciones militares, escrito hace más de 2000 años. Leyó “El misterio de Sirio” de Robert Temple, que exploraba los comienzos extraterrestres de la civilización humana. Leyó “Los reinados perdidos de los Mayas” de la Nacional Geographic y “Estudios globales: civilizaciones del pasado y del presente” de Henry Brun, que es más comúnmente asignado a los jóvenes en la secundaria.

“People treat you better when you have an education,” Mr. Rosado said. “I always tell my kids, ‘Read, read, read.’ ” / “La gente lo trata a uno mejor cuando tiene educación,” dijo el sr. Rosado. Siempre le dije a mis niños, ‘Lean, lean, lean.’”

He met his wife, Olguita, after he came out of state prison in 2002 and moved to Orlando, Fla., where he found work building cabinets for a cousin’s small construction business. The housing market was booming, and for four years, he said, he made money and walked the line. /Él conoció a su esposa, Olguita, luego que salió de la cárcel estatal en 2002 y se mudó a Orlando, Fla, donde encontró trabajo en la fabricación de muebles para un pequeño emprendimiento de un primo. El mercado de la vivienda estallaba y durante cuatro años, dijo, hizo dinero y caminó derecho.

But when the housing market crumbled and work dried up, Mr. Rosado started getting high again. He tried to escape to Brooklyn, where he toiled as a tile maker for two years, but the company folded as the economy sputtered. On Aug. 17 , he was caught robbing a deli near his home. “We have cellphone, cable, house phone,” Mr. Rosado said, ticking off bills by way of explanation. “We have children, and we want them to eat nice, to dress up nice. I just got caught up. Did what I had to do.” /Pero cuando el mercado inmobiliario crujió y se acabó el trabajo, el sr. Rosado comenzó a drogarse nuevamente. Intentó escapar a Brooklyn, donde trabajó fabricando tejas durante dos años pero la compañía cerró a medida que la economía tartamudeaba. El 17 de agosto, fue encontrado robado un negocio de comidas cerca de su hogar. “Tenemos celular, cable, teléfono fijo,” dijo el sr. Rosado, presentando las facturas como forma de explicación. “Teníamos niños y queríamos que comieran rico, se vistieran bien. Me atraparon. Hice lo que tenía que hacer.”

He got to Rikers a few days later and is scheduled for release on April 11. /Fue a Rikers unos pocos días después y está prevista su soltura el 11 de abril.

“Block everything out, take a deep breath and pretend you’re reading to them,” Mr. Rosado mumbled to himself as he headed to the Daddy and Me recording room one Thursday morning. / “No permita que salga nada, respire profundo y simule que les está leyendo a ellos,” musitaba a sí mismo el sr. Rosado mientras se encaminaba a la sala de grabación de Papi y yo un jueves por la mañana.

Sometimes, he closed his eyes and broke from the text to address his sons. He apologized to Karabalí for stumbling on Dr. Seuss’s tongue-twisting rhymes. He reminded Cofresí about Timbuktu, “home of the ancient African civilizations,” after coming across the name in “Hop on Pop.” /A veces, cerraba sus ojos y se salía del texto para dirigirse a sus hijos. Pedía perdón a Karabalí por trabarse con las complicadas rimas del Dr. Seuss. Le recordó a Cofresí sobre Timbuktu, “hogar las antiguas civilizaciones africanas,” luego de encontrarse con el nombre “A caballo de papi.”

“The book is bilingual,” he explained to little José about Clifford. / “El libro es bilingüe,” explicó al pequeño José sobre Clifford.

“You know English and Spanish, Papi, so when I talk to you in Spanish, you answer in Spanish, and when I talk to you in English, you answer in English.” / “Sabes inglés y español, Papi, de manera que cuando te hable en español., me contestas en español y cuando te hablo en inglés, me contestas en inglés.”

“Papi,” he added, “I love you. I’ll see you soon.”/ “Papi,” agregó, “Te amo y pronto te veré.”

Soon was a week later, in that visiting room with the brightly colored chairs. Cofresí told his father about the day someone fired a gun right outside their apartment door just a minute after he and his mother had stepped inside. Sitting on his mother’s lap, José read the English and Spanish words in the Clifford book. /Una semana después, en aquella sala de visitas con las brillantes y coloridas sillas, Cofresí le dijo a su papá sobre el día que alguien disparó justo fuera de la puerta del departamento un minuto después que él y su madre ingresaran. Sentada en el regazo de su madre, José leía palabras en inglés y español, en el libro de Clifford.

On one side of the room was a bookcase full of children’s stories. Karabalí had raced to it almost as soon as he had arrived, grabbed one of the books and demanded, in a way that only a child can: “Daddy, read for me.” /En un costado del salón había una biblioteca completa con cuentos para niños. Karabalí había corrido hacia ella tan pronto como llegó, tomó uno de los libros y le pidió, en la manera que sólo un niño puede: “Papi, léemelo.”

A version of this article appeared in print on December 26, 2010, on page MB1 of the New York edition./ Una versión de este artículo apareció impresa el 26 de diciembre de 2010, en la página MB1 de la edición de Nueva York.

Video: http://video.nytimes.com/video/2010/12/23/nyregion/1248069481905/daddy-and-me.html

http://www.nytimes.com/2010/12/26/nyregion/26rikers.html?tntemail1=y&emc=tnt&pagewanted=all

Ver además:

http://www.nyc.gov/html/doc/html/home/home.shtml

http://www.nyc.gov/html/doc/html/facilities/locate_facility.shtml

http://en.wikipedia.org/wiki/Rikers_Island

para bajarse el texto hacer click aquì: EE.UU. de Na., Nueva York, Rikers, Papi y yo

Agradecimientos a María Cristina Alvite, bibliotecaria en contextos de encierro por el envío del material.

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