The Handwritten Letter, an Art All but Lost, Thrives in Prison/La carta manuscrita, todo un arte no olvidado, prospera en la cárcel.

By/Por JEREMY W. PETERS

Published/Publicado: January / Enero7, 2011

To the Georgia Department of Corrections he is inmate No. 544319, in prison on a five-year sentence for drug possession. But to the editors of Maxim, he is Mike Bolick, a faithful reader and regular letter writer who has loopy penmanship and an eye for beautiful cover models. /Para el Departamento de Correccionales de Georgia él es el preso Nº 544319, en la cárcel por una sentencia de cinco años por posesión de droga. Pero para los editores de Maxim, él es Mike Bolick, un fiel lector y escritor de cartas regular con una caligrafía loca y ojo para las modelos bonitas.

Mr. Bolick has become known at Maxim over the years for sending cover girls letters through the magazine with the hope that they will agree to be his pen pals. He is gracious and self-effacing, complimenting their beauty while asking them to please excuse his poor spelling and punctuation. He has plans to get his G.E.D. to remedy that, he explained in a recent letter to the pin-up girl Rachelle Leah. / El sr. Bolick se vuelto conocido en Maxim en el paso de los años por enviar cartas a las modelos a través de la revista con la esperanza que ellas presten su acuerdo a ser amigas por medio del correo. Él es cortés y modesto, alabando su belleza a la vez que pide disculpas por sus errores ortográficos y la puntuación. Planea obtener su GED (Diploma de educación general) para poner remedio a ello, explicó en una carta reciente a una chica de almanaque llamada Rachelle Leah.

On occasion he asks for a few pictures — just not nude ones. Those would surely be confiscated by the guards. /A veces solicita algunas fotos – no sólo las al desnudo. Seguramente ellas serían confiscadas por los guardiacárceles.

In prisons across the country, with their artificial pre-Internet worlds where magazines are one of the few connections to the outside and handwritten correspondence is the primary form of communication, the art of the pen-to-paper letter to the editor is thriving. Magazine editors see so much of it that they have even coined a term for these letters: jail mail. /En las cárceles del país, con sus mundos artificiales pre-Internet dondo las revistas son una de las pocas conexiones con el mundo exterior y la correspondencia manuscrita es la forma primaria de comunicación, el arte de la carta lapicera sobre papel al editor está prosperando. Los editores de las revistas ven tanto de ello que ya han acuñado un término para estas cartas: correspondencia carcelaria.

At magazines like Maxim, with its male-heavy readership and sexy spreads that feature women in just enough clothing to avoid running afoul of prison standards, mail from inmates can easily make up three-quarters of the handwritten letters that come in. Maxim says it receives 10 to 30 such letters each week. Rolling Stone says it receives at least one a day. And at Esquire, editors receive about 15 to 20 a month, about a quarter of the magazine’s mailed letters. The rest come mainly from older readers. /En revistas como Maxim, con lectores principalmente masculinos y páginas centrales sexy que presentan mujeres con la ropa suficiente para evitar ser sancionadas por las normas carcelarias, la correspondencia de los internos puede fácilmente llegar a tres cuartos de las cartas manuscritas que llegan. Maxim dice que recibe de 10 a 30 de tales cartas por semana. Rolling Stone dice que recibe como mínimo una por día. Y en Esquire, los editores reciben cerca de 15 a 20 por mes, cerca de la cuarta parte de la correspondencia a la revista. El resto proviene principalmente de lectores mayores.

Many letters are like the ones Mr. Bolick sends: from inmates with plenty of free time asking to meet famous people featured in profiles and photo spreads. But they take on all forms. Some are as simple as an inmate complaining about not receiving his subscription or writing with a change of address. Others are personal reflections on a recent article. Country Weekly regularly receives songs from a prisoner in Texas who has ambitions of being a country star. /Muchas cartas son como las que envía el sr. Bolick: de presos con mucho tiempo libre que solicitan encontrarse con gente famosa presentadas en perfiles y páginas desplegables. Pero tienen todo tipo de formas. Algunas son tan simples como el preso quejándose por no recibir su suscripción o escribir por un cambio de dirección. Otras son reflexiones personales sobre un artículo reciente. Country Weekly regularmente recibe canciones de un preso en Texas que tiene ambiciones de ser una estrella country.

Some letters arrive censored by prison staff, with strokes of black marker obscuring certain sentences. /Algunas cartas arriban censuradas por el personal penitenciario, con rayones de marcador negro oscureciendo algunas oraciones.

A common type comes from inmates who claim they were wrongfully convicted and would like a journalist to investigate. “It turns out every person in jail is innocent. Imagine that!” said Will Dana, managing editor of Rolling Stone. “It seems every day there are a couple” of letters, he said. “And they’re usually requests for help or to look into the incredible miscarriage of justice that landed them in jail.” /Un tipo común proviene de presos que sostienen que fueron erróneamente condenados y les gustaría que un periodista investigara. “Pasa que cada persona que está en la cárcel es inocente. ¡Imagínese eso!” dijo Will Dana, editor ejecutivo de Rolling Stone. “Parece que cada día hay un par de cartas”, dijo. “Y ellas son generalmente solicitudes de ayuda o  que veamos el increíble desvarío judicial que los dejó en la cárcel.”

Jail mail comes to magazines of all stripes and socioeconomic demographic. Even Vanity Fair, with its glossy photo spreads of black-tie galas and articles on high society travails, used to receive about one letter a month from prisoners seeking to get in touch with the investigative reporter Dominick Dunne before he died in 2009. It seems to be a mostly male phenomenon. Women’s magazines like Glamour, Self and O, the Oprah Magazine, said they did not typically get mail from female inmates. /La correspondencia llega a las revistas de todos los colores y demografía socioeconómica. Hasta Vanity Fair con su foto desplegable lustrosa con galas de corbata negra y artículos con las tribulaciones de la alta sociedad, solían recibir cerca de una carta al mes de los presos a la busca de ponerse en contacto con el periodista de investigación Dominick Dunne antes que falleciera en 2009. Parece ser principalmente un fenómeno masculino. Las revistas de mujeres como Glamour, Self y O, the Oprah Magazine dijeron que ellos corrientemente no reciben correspondencia de presas.

Ebony receives about 25 prison letters a month — a quarter of all the written mail that comes to the magazine’s offices in Chicago. Terry Glover, the managing editor, said she was often surprised by how serious and introspective some of the prison letters could be. “You come to these letters with a certain expectation like, ‘O.K., what is it that they want?’ Because often they are looking for financial support or an address for a hot celebrity.” But more often than not, Ms. Glover said, it is apparent to her that prisoners have used their ample time alone to consider why they are incarcerated. /Ebony recibe cerca de 25 cartas desde la cárcel por mes – una cuarta parte de todas las cartas escritas que llegan a las oficinas de la revista en Chicago. Terry Glover, la editora gerente, dijo que a menudo se sorprendía de lo seria e introspectiva que algunas de las cartas de la cárcel podían llegar a ser. “Uno llega a estas cartas con una cierta expectativa como, ‘O.K, ¿qué es lo que quieren?’Porque ellos a menudo están buscando apoyo financiero o una dirección de una celebridad candente.” Pero más a menudo, dijo la sra. Glover, a ella le parece que los presos utilizan su amplitud de tiempo solos para considerar por qué ellos están encarcelados.

“They say, ‘This is what happened to me, don’t let this happen to any other kids,’ ” she said, adding that Ebony has occasionally printed letters from prisoners. /”Ellos dicen, ‘Esto es lo que ha sucedido, no dejen que les suceda a ningún otro niño,’” dijo, agregando que Eboy ha impreso ocasionalmente cartas de presos.

The letters are usually recognizable as jail mail even before they are opened. In the space for the return address, an inmate number follows the writer’s name. A return address with words like “United States Penitentiary” or “correctional center” is a dead giveaway. /Las cartas eran usualmente reconocidas como correo carcelario anún antes de ser abiertas. En el espacio para la dirección de devolución, un número del preso seguía el nombre del escritor. Un domicilio para la devolución con palabras como “Penitenciaría de Estados Unidos” o “centro correccional” delata el origen de la correspondencia.

Magazines these days receive the bulk of their reader correspondence through e-mail. Esquire, for example, will get 100 to 150 e-mails in any given month, compared with only about 60 mailed letters. Sports Illustrated stopped soliciting reader letters entirely after the anthrax scare of 2001. /En estos días las revistas reciben la mayor parte de la correspondencia de sus lectores a través del correo electrónico. Esquire, por ejemplo, tendrá unos 100 a 150 correos electrónicos en cualquier mes dado, comparado con cerca de 60 cartas por correo normal. Sports Illustrated  interrumpió la solicitud de cartas de los lectores completamente luego de la alarma por ántrax en 2001.

Prisoners send handwritten letters not out of any romantic attachment to the old-fashioned craft of letter writing but out of necessity. Many prisons do not allow inmates access to computers. And prisons that do hardly ever allow inmates access to the Internet or to conventional e-mail systems. In California, for example, prisoners are not permitted e-mail contact./Los presos envían cartas manuscritas no por algún tipo de adhesión romántica de acuerdo al viejo modelo de carta manuscrita sino por necesidad. Muchas cárceles no permiten a los presos acceder a computadoras. Y escasamente permiten a los presos el acceso a Internet o sistemas convencionales de correo electrónico. En California, por ejemplo, los presos no tienen permitido el contacto vía correo electrónico.

But in the federal prison system and in states like Oregon and Pennsylvania, inmates can receive e-mail through a third-party system that allows prisons to review messages for words like “escape” and “drugs.” Family members and friends of the imprisoned can send messages through this system. And after they are read and approved, prison staff members can print the messages out and deliver them to inmates. /Pero en el sistema federal de cárceles y en estados como Oregón y Pensilvania, los presos pueden recibir correo electrónico a partir de un sistema de tercera parte que permite a las cárceles revisar los mensajes que contengan palabras como “fuga” y “drogas.” Los miembros de la familia y amigos del encarcelado pueden enviar mensajes a través de este sistema. Y luego que ellos son leídos y aprobados, el personal penitenciario puede imprimir los mensajes y entregarlos a los presos.

Just like any correspondence, magazines are censored inside prisons. While an inmate may have a subscription, not every issue makes it through. Prisons typically block ones that contain articles and images they would prefer inmates not see: risqué photos or other overtly sexually provocative content, references to drugs, weapons and — a definite deal-breaker — anything to do with breaking out of prison. /Pero como cualquier correspondencia, las revistas son censuradas dentro de las cárles. Si bien

un preso puede tener una suscripción, no cada revista llega. Generalmente las cárceles bloquean las que contienen artículos e imágenes que ellos prefieran que los presos no vean: fotos riesgosas o huidas, en concreto – nada que esté relacionado con fugarse de la cárcel.

Sometimes the prisons just destroy the magazines, other times they are stamped “return to sender.” /Algunas veces las cárceles destruyen las revistas, otras veces se les sella “devolver al remitente.”

“Every once in a while we’ll just get a huge envelope of issues and a letter saying, ‘These were rejected by the prison,’ ” said Peter Martin, an associate editor at Esquire. /”Cada tanto de vez en cuando recibimos un sobre enorme con ejemplares y una nota diciendo, ‘Estas fueron rechazadas por la cárcel,’” dijo Peter Martin, un editor asociado en Esquire.

One magazine that failed to get past censors was the August 2008 issue of Esquire, which featured an article that rehashed in detail how a group of inmates plotted an escape from a Michigan prison. /Una revista que fracasó en pasar por los censores fue la edición de agosto 2008 de Esquire, que presentaba un artículo con un refrito detallado sobre cómo un grupo de presos tramaban una fuga de una cárcel de Michigan.

Magazines as G-rated as Popular Mechanics have been denied for articles that explain subjects like bombs or weapons. /Las revistas calificadas como G como la Mecánica Popular han sido rechazadas debido a artículos que explican temas tales como bombas o armas.

As editors at American Media found out, prisoners can be rather fussy about their magazines. American Media, which publishes Country Weekly, Men’s Fitness, The National Enquirer and Star, was sued by a prisoner for $25,000 plus damages. Why? He claimed he was deceived and defrauded after Country Weekly reformatted. /Como lo descubrieron editores de American media, los presos pueden ser más bien exigentes sobre sus revistas. American Media, que publica Country Weekly, men’s Fitness, The Nacional Enquirer y Star, fue demandada por un preso por U$S 25.000 más daños. ¿Por qué? Sostenía haber sido engañado y defraudo después que Country Weely actualizó su formato.

For American Media, no stranger to lawsuits from celebrities, a prisoner lawsuit was a first. /Para American Media, no extraña a demandas de celebridades, una demanda de un preso fue un hecho.

In an environment where people are stripped of almost all individual possessions, magazines are one of the few things that prisoners get to experience as their own. And that helps explain why many write in so frequently and passionately, said Joe Levy, Maxim’s editor. /En un ambiente donde la gente es despojada de casi todas las posesiones individuales, las revistas son una de las pocas cosas que los presos con las que tienen una experiencia por sí mismos. Y ello ayuda a explicar por qué muchos escriben tan frecuentemente y apasionadamente, dijo Joe Levy, editor de Maxim.

“Magazines are one of their primary sources of contact with the world outside,” Mr. Levy said. “Certainly there’s television. But there’s a difference between television, which many of the guys have to watch communally, and a magazine that’s theirs.” / “Las revistas son una de las fuente primarias de contacto con el mundo exterior,” dijo el sr. Levy. “Por cierto está la televisión. Pero existe una diferencia entre televisión, que muchos de ellos la ven comunitariamente y una revista que es de ellos.”

A version of this article appeared in print on January 8, 2011, on page B1 of the New York edition./Una versión de este artículo apareció impresa el 8 de enero de 2011, en la página B1 de la edición de Nueva York.

http://www.nytimes.com/2011/01/08/business/media/08jailmail.html

Ver además:

http://www.maxim.com/amg/

http://www.esquire.com/

Traducción María Cristina Alvite; Bibliotecaria Chubut; Proyecto Bibliotecas Abiertas; Argentina

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