El machismo tras las rejas

“Marisa de Tucumán”, “Erica de la provincia de Buenos Aires” y “Sol de Chaco”, dicen tres de los 260 carteles enarbolados por efectivos del Servicio Penitenciario Federal (SPF) en el marco de una campaña en repudio al machismo y de concientización sobre la igualdad entre ambos sexos. Los nombres son de las mujeres asesinadas en 2010 por violencia de género, una problemática cultural que persiste. “Venimos a pedirles que reflexionemos juntos sobre qué podemos hacer para ser mejores hombres, lo que, muchas veces, significa ser menos machos”, explicó Alex Freyre, presidente de la Fundación Buenos Aries Sida que junto a las organizaciones Efecto Positivo y Casa María Pueblo, organizaron el encuentro. Por su parte, funcionarios nacionales anunciaron la creación de una Oficina de la Mujer para el personal de esa fuerza de seguridad, encargada de las personas privadas de libertad.

El acto simbólico “nos da la oportunidad de permitirnos un momento para la reflexión”, aseguró el jefe del SPF, Víctor Hortel, ante los más de 260 hombres que aguantaban estoicos bajo la llovizna, en la tarde del viernes, en el patio central del Museo Penitenciaro. “El sistema penal es en sí violento, como violenta es la aplicación de una condena”, y para reducir esa intolerancia “hay que trabajar en las personas privadas de su libertad, y también dentro del mismo personal”, sostuvo. La Oficina de la Mujer, según la jefa de Gabinete del SPF, Laura Dipresti, será “un ámbito de comprensión y seguimiento de casos relacionados con abusos de poder” presentes entre oficiales.

Entre sus funciones, también se buscará “tratar de evitar cuestiones de discriminación laboral, elaborando estadísticas”, detalló Dipresti. Hortel, por su parte, admitió que la fuerza que dirige desde abril 2011 “debe resignificar el rol de la mujer hacia adentro de la institución, permitir que las oficiales puedan desarrollar sus carreras en el servicio del mismo modo en que lo haría un hombre”. Todavía “hay jerarquías que no son alcanzadas actualmente por mujeres, como la de inspector general”, contó a Página/12.

La directora de la Escuela Penitenciaria Federal, Viviena Sueiro, quien es la primera mujer en ocupar ese cargo, dijo a este diario que “a las cadetas les cuesta mucho más que a un hombre ganarse la confianza de los mandos superiores para ejercer la conducción”. Al género masculino “se le reconoce de manera directa el liderazgo, mientras que nosotras tenemos que pelearla más”, contó. Algunas, dijo, aceptan esas condiciones y no buscan mayores posiciones. “Por eso, a veces está bueno, incluso para las mujeres, que venga alguien de afuera a hacernos ver esa realidad”, celebró.

La campaña “260 hombres contra el machismo” comenzó a fines del año pasado y ya lleva unos 28 actos en total. En cada uno se trata de generar conciencia en una entidad diferente. “Podemos celebrar que hoy logramos llegar, con este encuentro, a todas las fuerzas de seguridad del Estado”, afirmó Darío Witt, de la Fundación Casa Abierta María Pueblo, quien fue impulsor de la iniciativa. Su organización trabaja en La Plata en el acompañamiento de víctimas de violencia familiar. “Hoy, según cifras del Ministerio de Seguridad bonaerense, una de cada diez mujeres asesinadas son víctimas de sus parejas o relaciones anteriores por razones vinculadas con el ambiente familiar”, contó Witt. Dentro de la fundación notaban que “para alcanzar un cambio social en serio había que salir del anonimato”. Y de allí surgió la campaña.

Para José María Di Bello, de la fundación Efecto Positivo, lo fundamental en esta lucha “es entender que, en cuanto a las necesidades y derechos, los reclamos del otro también son nuestros”. Así que “es importante que no dejemos solas a las mujeres en esta lucha, tal como cuando para el matrimonio igualitario, muchos compañeros (heterosexuales) nos acompañaron”. La referente del Consejo Nacional de las Mujeres, Natalia Jurbiner, inquirió a los penitenciarios: “Sea o no cierto, ustedes forman parte de una fuerza asociada al machismo, por eso es importante que hagan público su compromiso por la igualdad”.

En el final del encuentro, las gotitas de agua comenzaron a hacerse cada vez más intensas. Los y las oficiales se refugiaron, con sus uniformes mojados, debajo de los techos que rodeaban la plaza central del edificio. Sólo ante el micrófono y bajo la lluvia, Di Bello invitó a los presentes a firmar un documento de compromiso para “realizar una cotidiana evaluación personal sobre comportamientos y actitudes machistas haciendo un esfuerzo por cambiarlas”.

Informe:Rocío Magnani

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s