Para desterrar prejuicios

El juez Raúl Zaffaroni presentó un informe sobre la ciudad de Buenos Aires. El 65 por ciento de los 168 homicidios dolosos registrados en 2010 se cometieron en zonas pobres y entre pobres; sólo en dos de ellos los acusados son menores de 16 años.

/fotos/20111123/notas/na10fo01.jpg

“Advertimos que la policía no se distribuye en relación con la mayor presencia homicida”, dijo Zaffaroni.

Lo que parecía que sería un acto solemne más de la Corte Suprema se convirtió ayer en un sorpresivo alud de datos novedosos que vienen a desafiar creencias comunes acerca de los crímenes que se cometen en la ciudad de Buenos Aires. El lanzamiento de la biblioteca digital del tribunal se combinó con la presentación en sociedad de un estudio de su Instituto de Investigaciones acerca de los asesinatos cometidos el año pasado. Los resultados iniciales fueron expuestos por el juez Raúl Za-ffaroni y comienzan a hacer tambalear algunos mitos sobre la inseguridad: el 65 por ciento de los 168 homicidios dolosos registrados se cometieron en zonas pobres y entre pobres; sólo en dos de ellos los acusados son menores de 16 años; la incidencia de robos “no es mayoritaria”; entre los victimarios identificados sobresalen los argentinos y son muy pocos los extranjeros; si las cifras de asesinatos se duplican hacia fin de año sería por el mayor consumo de alcohol. “La intención es individualizar los problemas, si no es imposible diseñar una política de seguridad. Advertimos, por ejemplo, que el personal policial no se distribuye en relación con la mayor presencia homicida”, le explicó Zaffaroni a Página/12.

Un equipo del Instituto de Investigaciones de la Corte, que coordina Matías Bailone (secretario letrado), analizó uno a uno los expedientes de homicidios dolosos cometidos en Capital en 2010 para poder empezar a trazar el mapa del delito. Los 168 casos excluyen las tentativas, los accidentes de tránsito y suicidios. La cifra, explicó Zaffaroni, arroja un índice de 5,81 casos por cada cien mil habitantes, que comparó con la tasa mayor que tiene Nueva York, de 8,5. En la distribución de los homicidios, describió, la ciudad de Buenos Aires tiene dos zonas: las comunas 1, 4, 7 y 8 (zona sur), con 800 mil habitantes, concentra la mayoría de estos crímenes, y el resto, con 2,2 millones de habitantes, tiene un índice bajo, de 3,08, similar al de Canadá y el norte de Europa. “En zonas pobres hay más homicidios, pero los pobres se matan entre ellos”, señaló.

Según la investigación, en el área que abarca barrios como Retiro, Flores, La Boca, Barracas, Villa Soldati, Lugano, Villa Riachuelo, Constitución y Nueva Pompeya se cometen el 65,41 por ciento de los asesinatos. Se debería, según los investigadores, a la concentración urbana y la cercanía a villas. Los hechos ocurren ahí mismo, no es que la gente se traslada a otros lugares para delinquir o matar. Zaffaroni puntualizó que “sigue predominando el homicidio entre personas conocidas entre sí”. Los robos que terminan en muertes tienen una presencia “significativa, pero no mayoritaria”. Los “móviles” de los homicidios se relacionan con riñas o discusiones en el 20,63 por ciento de los casos, con violencia intrafamiliar el 11,88 por ciento y con robos en el 28,13 por ciento.

Algunos de los datos duros que arrojó el relevamiento son significativos:

– Menores de edad que matan: Fueron el 5 por ciento del total en 2010. Nueve casos, dos cometidos por menores de 16 años, el resto entre 16 y 17.

– Extranjeros: Por lo menos el 40 por ciento de los sospechosos de homicidio son argentinos; entre las nacionalidades más estigmatizadas hay un boliviano acusado (0,55 por ciento), doce paraguayos (6,63 por ciento) y ningún peruano. Víctimas: 6,51 por ciento de bolivianos, 10,65 peruanos y 11,83 por ciento paraguayos.

– Autores no identificados: Son muchos, ya que en el 28,49 por ciento de los expedientes los asesinos son “NN”, o sea, no se sabe aún quiénes son. “Por ahora, esos 81 casos son crímenes perfectos”, sostiene Bailone, aunque supone que lo que a veces hay es un problema de base: la falta de registro de datos elementales, como edad y nacionalidad de un sospechoso. De ahí que Zaffaroni propone una “ficha criminológica única” para las causas.

– Autores por género: Se sabe, sí, que el cinco por ciento de los asesinatos los cometen mujeres, y el 62,50 por cierto de las veces es como consecuencia de violencia intrafamiliar; el 67 por ciento de homicidas son varones, la mayoría en robos y peleas.

– Víctimas mujeres: 14,29 por ciento del total; 50 por ciento de ellas son asesinadas en situaciones de violencia intrafamiliar; 27 por ciento es en ocasión de robo.

– Víctimas por edad: El 73 por ciento tenían entre 18 y 50 años; 7,74 por ciento, más de 66; y el 4,76 por ciento eran niños.

– Pico de homicidios: En diciembre se duplicaron en relación con la media mensual. Zaffaroni lo atribuye al consumo de alcohol, “factor criminógeno” por excelencia, y al contenido emocional de la época, pero no a una mayor inseguridad.

La investigación se ampliará hacia años anteriores y venideros, al resto del país y otros delitos. Será clave, dijo el juez, observar qué pasó en 2011 con la creación del Ministerio de Seguridad. El año pasado, advirtió, las comisarías con más personal no se correspondían con las zonas de más homicidios. Por caso, en la seccional de Nueva Pompeya había alrededor de 200 agentes, y en Núñez, 350.

Ayer estuvieron la ministra Nilda Garré y el ministro de Justicia, Julio Alak, a quienes les propuso trabajar en conjunto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s