Una nueva traducción enviada por María Cristina Alvite; bibliotecaria del penal Rawson.

Sunday Dialogue: How We Punish Crime/Diálogo del domingo: Cómo penalizamos al delito

Published/Publicado: December/Diciembre 1, 2012

Readers offer ideas for prison reform and alternatives./Los lectores ofrecen ideas para la reforma carcelaria y alternativas.

 

Andrea Dezsö

To the Editor/Para el editor:

Re “How to Cut Prison Costs” / “Cómo recortar los costos penitenciarios” (editorial, Nov. 10):

I was taught in law school that prison sentences have two purposes: to ensure public safety and to punish the offender. For the past few decades, meeting those goals has meant long prison terms even for nonviolent offenders, leading to soaring incarceration rates./En la facultad de derecho que enseñaron que las sentencias en la cárcel tienen dos propósitos: efectivizar la seguridad pública y penalizar al ofensor. Durante las últimas décadas concretar ambos objetivos ha significado períodos más largos de prisionización aún para los ofensores no violentos, dando lugar a altísimos porcentajes de encarcelamiento.

A few states are now realizing that they can cut prison sentences (and thus, costs) without sacrificing public safety. Reforms include expanding re-entry programs to curb recidivism and developing alternatives to incarceration./Unos pocos estados ahora se están dando cuenta que pueden recortar las sentencias en la cárcel (y por lo tanto, costos) sin sacrificar la seguridad pública. Las reformas incluyen la ampliación de los programas para el reingreso para reducir la reincidencia y desarrollar alternativas al encarcelamiento.

Although state budget crises spurred these changes, more than money is at stake. With continued reform, an American prison system that shocked Dickens in 1842 for its cruelty could finally begin to meet international standards, helping to restore America as a country of just authority and moral leadership./Si bien las crisis presupuestaria de los estados promovió estos cambios, más que dinero está en juego. Con la continuidad de la reforma, un sistema penitenciario que impactó a Dickens en 1842 debido a su crueldad podría finalmente alcanzar las normas internacionales, colaborando a restaurar a los EE.UU. de Na. como un país con una justa autoridad y liderazgo moral.

But first, we need to stop using punishment as a principal justification for lengthy prison terms and, instead, reserve prison for those who pose a grave risk to public safety./Pero, primero, debemos detener el uso del castigo como principal justificación para condenas en la cárcel extensas y en su lugar, reservar la cárcel para aquellos que presentan un grave riesgo a la seguridad pública.

Punishment, where productive, could still be employed through sanctions and local supervision of graduated intensity. But instead of going to prison, low-risk offenders should stay in the community./ El castigo, donde sea productivo, podría ser empleado a través de sanciones y supervisión local de intensidad graduada. Pero en lugar de ir a la cárcel, los ofensores de bajo riesgo deberían quedarse en la comunidad.

This emphasis on results over retribution would bring many benefits. Not only would it help redeem America’s image abroad, but it would also help restore many communities that have come to regard prison as a rite of passage. Also, offenders not in prison are better able to pay restitution to victims. And, finally, reform could frustrate the private prison industry’s unconscionable efforts to profit off mass incarceration./Este énfasis en los resultados por sobre la retribución traería muchos beneficios. No sólo ayudaría a redimir la imagen de los EE. UU. de Na. en el exterior, sino que también restauraría a muchas comunidades que han comenzado a considerar a la cárcel como un rito de pasaje. También los ofensores no encarcelados se encuentran mejor para abonar la restitución a las víctimas. Y, finalmente, la reforma podría frustrar los esfuerzos injustos de la industria de la cárcel privatizada para obtener ganancias debido al encarcelamiento masivo.

Some think the existence of long prison terms for nonviolent offenders is a myth. That is not the case in many states. In Louisiana, writing a bad check can be worth up to 10 years. Even in Minnesota, a leader in community corrections, the time served for drug offenses has increased 99 percent since 1990. It’s time to reverse these trends, and not just because it’s cheaper./Algunos piensan que la existencia de largos períodos de encarcelamiento para ofensores no violentos es un mito. Ése no es el caso en muchos estados. En Luisiana, firmar un cheque sin fondos puede significar hasta 10 años. Hasta en Minnesota, un líder de correccionales comunitarios, la condena por ofensas por droga se ha incrementado en un 99 por ciento desde 1990. Es tiempo para revertir estas tendencias y no tan sólo porque es más barato.

CHIP CORWIN
Madison, Wis., Nov. 26, 2012

The writer is a third-year student at the University of Wisconsin Law School./Quien escribe es estudiante de tercer año en la Facultad de Derecho de la Universidad de Wisconsin.

 

Readers React/Los lectores reaccionan

Unquestionably, the expansion of programs to better equip inmates to cope upon their return to society reduces the rate of recidivism and thus promotes public safety even as it reduces the financial burden of maintaining the prison system. That approach is now being emphasized by the current commissioner of the New York City Department of Correction./Es indudable que la ampliación de programas para equipar mejor a los presos para enfrentar su regreso a la sociedad reduce el porcentaje de reincidencia y promover así la seguridad pública hasta con la reducción de la carga financiera del mantenimiento del sistema carcelario. Este punto de vista está siendo enfatizado por el actual comisionado del Departamento de correccionales de la ciudad de Nueva York.

It is equally important, as Mr. Corwin suggests, to use alternatives to incarceration. While postconviction punishment is an appropriate response to criminal misconduct, it should not take the form of long-term incarceration, which is often disproportionate to the crime and counterproductive to the rehabilitation of the offender. As a judge in Criminal Court, I found that psychiatric intervention, drug treatment and other behavior modification programs and use of mandated community service were often more effective in rehabilitating an offender while conferring a public benefit./Es igualmente importante, como el sr. Corwin sugiere, utilizar alternativas al encarcelamiento. Si bien la pena post condena es una respuesta apropiada a la inconducta penal, no debería tomar la forma del encarcelamiento prolongado, que a menudo es desproporcionada con el delito y contraproductiva a la rehabilitación del ofensor. Como juez en un tribunal penal, he encontrado que la intervención psiquiátrica, el tratamiento por drogas y otros programas para la modificación de la conducta y la utilización de servicio comunitario obligatorio son a menudo más efectivos en la rehabilitación de un ofensor a la vez de conferir un beneficio público.

Mr. Corwin does not mention the most serious, and least justified, form of punishment: the senseless deprivation of a convicted felon’s civil rights. The impediment to pursuing certain licensed occupations, to gaining public housing and driving privileges, and to the exercise of fundamental rights, such as voting and jury service, relegates many former inmates to second-class citizenship and handicaps their ability to establish productive and lawful lives./El sr. Corwin no menciona la forma de condena más seria y menos justificada: la privación sin sentido de los derechos civiles del reo condenado. El impedimento para conseguir ciertos empleos que requieren de habilitación, los privilegios para la obtención de vivienda pública y para conducir como así también  para ejercitar los derechos fundamentales, como votar y ser miembro de un jurado, relega a muchos ex presos a una ciudadanía de segunda clase y disminuye su capacidad para establecer vidas productivas y sujetas a derecho.

The restoration of these rights, after an appropriate interval, would significantly improve the lives of former prisoners, make more fair the imposition of punitive sanctions and relieve, to some extent, the economic cost of the prison system./La restauración de estos derechos, luego de un intervalo apropiado, mejoraría significativamente las vidas de ex presos, siendo más justa la imposición de sanciones punitivas y el alivio, hasta cierta extensión, el costo económico del sistema carcelario.

GERALD HARRIS
Chairman/Director
New York City Board of Correction/Consejo correccional de Nueva York
New York, Nov. 28, 2012

Perhaps the most harmful result of needlessly incarcerating low-risk, nonviolent offenders is what it does to families, especially children. More than one-third of children with a parent in prison drop out of school. Youth whose parents go to prison are seven times more likely to be convicted of a crime as adults. But data can’t measure the pain of families torn apart by harsh sentences that are ineffective, unhealthy and unfair./ Quizás el resultado más dañino del encarcelamiento innecesario de ofensores de bajo riesgo, no violento, es lo que hace a las familias a los niños. Más de un tercio de los niños con un progenitor en la cárcel abandona la escuela. Los jóvenes cuyos padres van a la cárcel tienen siete veces más la probabilidad de ser condenados de un delito cuando sean adultos. Pero la data no puede medir el dolor de las familias destruidas por sentencias duras que son inefectivas, no saludables e injustas.

As the now-grown daughter of a former prisoner said in a focus group on funding for prison alternatives in Wisconsin: “When my mother was sentenced to prison, I was sentenced to be without my mother.”/La ahora adulta hija de una ex presa expresó en un grupo foco sobre el financiamiento de alternativas a la cárcel en Wisconsin: “Cuando mi madre fue sentenciada a la cárcel, yo fu sentenciada a estar sin mi madre.”

Offenses linked to drug and alcohol abuse account for 80 percent of the growth in Wisconsin’s prison population since 1996. Most of these people need treatment, not punishment. Prison doesn’t treat their problems, doesn’t make communities safer and rips apart innocent families whose wounds may not heal for generations./Las ofensas vinculadas al abuso de droga y alcohol representan el 80 por ciento del crecimiento en la población carcelaria de Wisconsin desde 1996.La mayoría de esta gente precisa tratamiento, no pena. La cárcel no atiende sus problemas, no hace más segura a las comunidades y separa familias inocentes cuyas heridas pueden no cicatrizar por generaciones.

KIM GILHULY
Project Director/Directora del proyecto
Human Impact Partners/Impacto humano asociados.
Oakland, Calif., Nov. 28, 2012

As one who has long advocated for the expansion of alternatives to incarceration, I could not agree more with Mr. Corwin that we need to divert low-risk offenders to community-based supervision and services. But if we really hope to reverse America’s world-record prison growth, and its exorbitant costs, we need to examine the extreme sentencing policies that apply to serious offenders as well./Como alguien que durante mucho ha defendido la ampliación de alternativas al encarcelamiento, no podría estar más de acuerdo con el sr. Corwin en que debemos desviar a los ofensores de bajo riesgo hacia la supervisión y servicios basados en la comunidad. Pero si realmente esperamos revertir el crecimiento record mundial de la cárcel en los EE.UU. de Na. y sus exorbitantes costos, precisamos investigar las políticas extremas de sentencia que se aplican también a los ofensores graves.

Currently, an estimated 140,000 people in prison — 1 of every 11 behind bars — are serving life sentences. In addition, substantial numbers are serving “life equivalent” sentences of 30, 40 and 50 years, with little possibility of parole./Actualmente, un estimado de 140.000 personas en la cárcel – 1 cada 11 detrás de los barrotes – están cumpliendo condenas de por vida. Además, números sustantivos están cumpliendo  condenas “equivalentes a perpetua” de 30, 40 y 50 años, con poca posibilidad de condicional.

Most of these people have been convicted of serious crimes, but excessively lengthy prison terms preclude the possibility of individual change. The 18-year-old who is the getaway driver for a friend’s armed robbery of a drugstore will not necessarily be a threat to public safety 10 years later, yet will often be turned down by a parole board owing to the nature of the crime./La mayoría de estas personas han sido condenadas por delitos graves, pero las condenas excesivamente largas impiden la posibilidad del cambio individual. El adolescente de 18 años que es el chofer para el escape de un robo a mano armada de un amigo a un drugstore no será necesariamente  una amenaza 10 años después, sin embargo a menudo serán desestimados por el consejo de libertad condicional debido a la naturaleza del delito.

Aside from arguments of justice and compassion, the implications of such sentences for public safety and fiscal policy are significant. There is little evidence that lengthy prison sentences have a substantial impact on crime, but they place enormous strains on federal and state budgets./Aparte de los argumentos de justicia y compasión, las implicancias de tales sentencias  para la seguridad pública y política fiscal son significativas. Existe poca evidencia que las sentencias prolongadas en la cárcel tengan un impacto sustancial sobre el delito, pero ellas ponen enormes restricciones en los presupuestos federal y estatal.

With finite resources, we can either keep thousands of individuals in prison long after their prospects of recidivism decline or use those funds to address the needs of young people in disadvantaged communities who are at risk of becoming involved in crime. The wise choice should be obvious./Con recursos finitos, podemos mantener miles de individuos en la cárcel mucho después que sus posibilidades de reincidencia declinen o utilizar dichos fondos para atender las necesidades de gente joven en comunidades desaventajadas que se encuentran en riesgo de involucrarse en el delito. La sabia lección debería ser obvia.

MARC MAUER
Executive Director/Director ejecutivo
The Sentencing Project/El proyecto sentencia
Washington, Nov. 28, 2012

There is a great deal to be said for sentences that include lengthy periods of probation following reasonable terms of incarceration. The cost of running a probation department is far less than that of running a prison system. Long probation also provides an environment where more professionals can get involved with a person in need of rehabilitative services./Hay mucho para expresar sobre las sentencias que incluyen extensos períodos de comprobación a continuación de razonables períodos de encarcelamiento. El costo de hacer funcionar un departamento de comprobación es mucho menos que gestionar un sistema carcelario. La comprobación prolongada también brinda un ámbito donde más profesionales pueden involucrarse con una persona con necesidad de servicios de rehabilitación.

Moreover, society need not feel as if the proper amount of punishment has not been inflicted by such a sentence. Just ask any probationer whether he would like to trade in his five years of probation for a year in jail. Most, I believe, would choose jail because it requires less effort and less self-examination./Más aún, la sociedad no precisa sentir como si la cantidad apropiada de pena no ha sido infligida por tal sentencia. Tan sólo pregunte a uno bajo comprobación si le gustaría cambiar sus cinco años de supervisión por un año en la cárcel. La mayoría, creo, elegiría la cárcel porque precisa menos esfuerzo y menos auto auto examen.

M. K. NOBLE
New York, Nov. 28, 2012

As Mr. Corwin points out, we should reserve prison for those who pose a genuine threat. Yet, most people currently behind bars are there for minor offenses. Regardless of the nature of the crime — whether turnstile jumping or rape — both are branded “criminal.” They are then unable to get a job, find housing or get a loan. Their chance to contribute to the economy and society is effectively deleted./Como lo destaca el sr. Corwin, deberíamos reservar la cárcel para aquellos que representan genuinamente una amenaza. Sin embargo, la mayoría de la gente actualmente detrás de los barrotes está allí por ofensas menores. Sin importar la naturaleza del delito – ya sea por saltar un molinete o violar – ambos son etiquetados “criminal.” Ellos son incapaces de conseguir un empleo, encontrar una casa u obtener un préstamo. Su posibilidad de contribuir a la economía y a la sociedad está efectivamente borrada.

Many responses — from addiction treatment to finding housing — are necessary to reduce recidivism. But these remedies are just chipping away at the problem. What is needed instead is a re-examination of what constitutes a crime and the appropriate punishment. Then, low-level offenders would not even enter the criminal justice system in the first place./Muchas respuestas – desde tratamiento por adicción hasta encontrar alojamiento- son necesarias para reducir la reincidencia. Pero estos remedios están sacando astillas del problema. Lo que es necesario en su lugar es un re-examen de lo que constituye un delito y la pena apropiada. Luego, los ofensores de bajo nivel ni siquiera entrarían en el sistema de justicia penal en primer lugar.

One solution is changing the incentives for all criminal justice funding. For example, many federal dollars go to local police based on the number of arrests. Instead, if police departments were financed based on reducing dangerous crime, we would have a more rational, efficient system./Una solución es cambiar los incentivos para la financiación de toda la justicia penal. Por ejemplo, muchos dólares federales se dirigen hacia la policía local basados en el número de arrestos. En su lugar, si los departamentos de policía fueran financiados basados en la reducción del delito peligroso, tendríamos un sistema más racional, eficiente.

The cumulative economic and societal toll of mass incarceration far exceeds the billions that government spends on prisons annually. This huge opportunity cost is hidden. It drags down those caught in the system, and the harm reverberates throughout the economy and affects the rest of us./El costo acumulado tanto económico como social del encarcelamiento masivo excede en mucho los billones que el gobierno gasta en las cárceles anualmente. Este costo inmenso de oportunidad está oculto. Arrastra a aquellos capturados en el sistema y el daño reverbera a través de la economía y afecta al resto de nosotros.

INIMAI M. CHETTIAR
Director, Justice Program
Brennan Center for Justice/Centro Brennan para la justicia
New York University School of Law/Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York.
New York, Nov. 30, 2012

Not only do we need to rethink our entire prison system, which is characterized by excessive, biased and disproportionate sentences, but we also need to re-examine the way in which prisoners are granted clemency./No sólo precisamos repensar nuestro sistema carcelario en total, que está caracterizado por sus sentencias excesivas, sesgadas y desproporcionadas, sino que también precisamos reexaminar la forma por las que se concede clemencia a los presos.

In Missouri, and probably in most other states, only the governor has the authority to grant clemency. But after the Willie Horton debacle in 1986 (in which a furloughed prisoner raped a woman), which helped derail the presidential hopes of Gov. Michael Dukakis of Massachusetts two years later, few governors seem to find the courage, conviction, compassion or common sense to let prisoners who have served decades behind bars return to their families, even when they pose no threat to society./En Missouri, y probablemene en la mayoría de otros estados, únicamente el gobernador tiene la autoridad de otorgar clemencia. Pero luego de la debacle de Willie Horton en 1986 (en donde un preso en una salida violó a una mujer), que contribuyó a descarrilar las esperanzas presidenciales del gobernador de Massachussets  Michael Dukakis dos años más tarde, pocos gobernadores parecen encontrar el coraje, convicción, compasión o sentido común de permitir a los presos que han pasado décadas detrás de los barrotes regresar a sus familias, aunque no presenten una amenaza a la sociedad.

Perhaps the decision to grant clemency should be removed from the governor and given to the board of probation and parole, or to a panel composed of criminal justice experts, attorneys and psychologists. This would remove the responsibility from those governors who are reluctant to act because they have further political aspirations./Quizás la decisión para otorgar clemencia debería retirarse del gobernador y entregarse al consejo de condicional o a un panel compuesto por expertos, abogados y psicólogos en justicia penal. Esto eliminaría la responsabilidad de aquellos gobernadores que son remisos a actuar debido a que tienen futuras aspiraciones políticas.

BARBARA L. FINCH
University City, Mo., Nov. 28, 2012

The writer is a co-founder of Women’s Voices Raised for Social Justice./Quien escribe es cofundadora de Voces femeninas levantadas para la justicia social.

Mr. Corwin is on to something. But there is more to the picture and to the problem./El sr. Corwin acierta. Pero hay más para la imagen y para el problema.

We are criminalizing more acts and omissions that we once disregarded or treated as a civil matter. Prosecutors’ offices become collection agencies for bad debts. Jails become dumping grounds for spouses in domestic disputes. Prisons, not hospitals, house our mentally ill./Estamos criminalizando más actos y omisiones que alguna vez hicimos a un lado o tratamos como un problema civil. Las oficinas de los fiscales se transforman en agencias de recolección de deudas malas. Las cárceles se vuelven vertederos para esposas en disputas domésticas. Las cárceles, no los hospitales, alojan a los mentalmente enfermos.

Punishment inflation increases under the persistent threat of being labeled soft on crime. In the mid-1990s, Montana, for example, drank the “truth in sentencing” Kool-Aid and abolished time off for good behavior, doubling prison sentences overnight./La inflación de la pena aumenta bajo la persistente amenaza de ser etiquetado como blando para el delito. A mediados de los 90, Montana, por ejemplo se bebió el refresco de la “verdad en la sentencia” y abolió el estímulo por buena conducta, duplicando las sentencias en la cárcel de una noche a la otra.

Punishment inflation is fueled by deterrence theory. If 5 years in prison can deter crime, won’t 10 years in prison deter more crime?/La inflación en la pena está motorizado por la teoría  del desaliento. Si 5 años en la cárcel pueden desalentar el delito, ¿10 años en la cárcel no detendrán más delitos?

We have a criminal justice system that is archaic, racist and focused on the “others.” The rest of us don’t identify with and therefore do not change policies that affect the “others.” But as Attorney General (and later Supreme Court associate justice) Robert Jackson pointed out in 1940, the laws have become so complex that all of us have become lawbreakers, subject only to the discretion of the police and the prosecutor. We are the “others.”/Tenemos un sistema de justicia penal que es arcaico, racista y enfocado en los “otros”. El resto de nosotros no se identifican y entonces no cambian las políticas que afectan a los “otros”. Pero como el fiscal general (y más tarde juez asociado de la Suprema Corte) Robert Jackson señalara en 1940, las leyes se han vuelto tan complejas que todos nosotros nos hemos vuelto quebrantadores de la ley, sujetos únicamente a la discreción de la policía y el fiscal. Nosotros somos los “otros”.

JEFFREY RENZ
Missoula, Mont., Nov. 28, 2012

The writer is a professor at the University of Montana School of Law./Quien escribe es profesor en la Facultad de Derecho de la Universidad de Montana.

Prisons are for people we are afraid of. But we are filling them with people we’re just mad at./Las cárceles son para la gente a quien tememos. Pero estamos llenándolas con gente con quien estamos enojados.

Prisons aren’t the only way to hold offenders accountable. In fact, there are better ways. Victims of nonviolent crimes, such as passing bad checks or shoplifting, are better off with enforced restitution. Sending the lawbreakers to prison does nothing to make the victims whole and probably will turn a low-level criminal into a much more sophisticated one. The skills offenders learn to survive inside prison make them more dangerous when they are released./Las cárceles no son la única manera para mantener a los ofensores vigilados. De hecho, existen mejores formas. Las víctimas de delitos no violentos, tales como firmar cheques sin fondos o robar mercadería en los negocios, están mejor afuera con la restitución obligada. Enviar a los que quebrantan la ley no hace nada por las víctimas y probablemente permitirán que un delincuente de bajo nivel se convierta en uno más sofisticado. Las habilidades que los ofensores aprenden para sobrevivir dentro de la cárcel los hacen más peligrosos cuando son liberados.

Holding low-level offenders accountable under mandatory supervision in the community, and making sure that they are paying their victims and staying off drugs, is much better for the community — and saves a lot of money for the taxpayers./Mantener a los ofensores de bajo nivel monitoreados bajo supervisión obligatoria en la comunidad y asegurarse que abonen a sus víctimas y permanezcan lejos de las drogas es mucho mejor para la comunidad – y ahorra mucho dinero a los contribuyentes.

PAT NOLAN
President, Justice Fellowship/La fraternidad de la justicia.
Leesburg, Va., Nov. 28, 2012

 

The Writer Responds/Respuestas del escritor

Mr. Harris addresses an important omission from my letter, and his insights into the oft-unseen effects of mass incarceration bolster the argument for reform. Even beyond that, however, his letter reminds us that our national ambition should not be to stigmatize former inmates — a growing problem as criminal histories become more accessible online — but rather to make our country more inclusive and democratic./El sr. Harris trata una importante omisión de mi carta y sus pensamientos sobre los efectos a menudo no vistos del encarcelamiento masivo propulsa el argumento para la reforma. Aún más allá, sin embargo, su carta nos recuerda que nuestra ambición nacional no debería estigmatizar a ex presos – un problema creciente a medida que  los antecedentes penales se vuelven más accesibles en línea – sino más bien hacer a nuestro país más inclusivo y democrático.

I agree with Mr. Mauer that it is often too easy to simply put “low-risk” offenders into one camp and “serious” offenders into another. His point deserves emphasis because, as other writers suggest, in many cases prison time is not merely ineffective, but counterproductive./Concuerdo con el sr. Mauer que es a menudo demasiado sencillo colocar simplemente a los ofensores “de bajo riesgo” en un campo y a los ofensores “graves” en el otro. Su punto merece énfasis porque como sugiere otro que escribe, en muchos casos el tiempo en la cárcel no sólo meramente ineficaz sino contraproducente.

Although I share Mr. Mauer’s concerns, recent events give me hope that the enthusiasm for extreme sentences is fading. For example, earlier this month, California voters tempered their state’s notorious “three strikes” law, a draconian provision that routinely produced life sentences grossly disproportionate to the underlying crime./Si bien comparto las preocupaciones del sr. Mauer, los recientes hechos me brindan esperanza que el entusiasmo por sentencias extremas está desfalleciendo. Por ejemplo, a principios de este mes, los votantes en California mitigaron su famosa ley de los “tres golpes”, una de tipo draconiano que rutinariamente producía perpetuas desproporcionadas groseramente con el delito cometido.

Each step forward is meaningful because, ultimately, as Ms. Gilhuly makes clear, prison is destructive. The image she gives us, of a child being torn from her mother, provokes a visceral response. Some might say that emotions shouldn’t guide our policy decisions, and I would concede that point, but neither should we let cynicism and apathy rot out our collective conscience./Cada paso de adelanto es significativo porque, en definitiva, mo lo aclara la sra. Gilhuly la cárcel es destructiva. La imagen que nos entrega, de un niño arrancado de su madre, provoca una respuesta visceral. Algunos podrán decir que las emociones no deberían guiar nuestras decisiones políticas y concedo este punto, pero no deberíamos permitir que el cinismo y la apatía carcoman nuestra consciencia colectiva.

Finally, several writers note that alternatives to prison provide substantial cost savings. I agree this is a happy fact that we should appreciate, if not celebrate. But I still worry: If state budget conditions improve, will the urgency for reform dissipate? We must not let it./Finalmente varios de los que escribieron hacen notar que las alternativas a la cárcel brindan ahorros sustanciales en el costo. Concuerdo que es un dato feliz que todos deberíamos apreciar, hasta celebrar. Pero aún me preocupo: si las condiciones del presupuesto estatal mejoran, ¿se disipará la urgencia por la reforma? No lo debemos permitir.

CHIP CORWIN
Madison, Wis., Nov. 30, 2012

FUENTE: http://www.nytimes.com/2012/12/02/opinion/sunday/sunday-dialogue-how-we-punish-crime.html?emc=tnt&tntemail1=y&pagewanted=all

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