El trabajo cooperativo: un camino a la libertad

-Gestado en la U12 de Gorina acompañado hoy desde el area de la Fecootra coop en contextos de encierro por la colega Marita Suarez-
Es la primera cooperativa argentina creada dentro de una cárcel.
Contra los prejuicios y barreras legales, un grupo de detenidos decidió organizarse para producir. La experiencia crece y ya es replicada en otros penales.
Las cárceles están llenas de jóvenes pobres. No es necesario ahondar en estadísticas duras para concluir que el vínculo entre delito, vulnerabilidad y pobreza es estrecho.
Esa realidad, tan tangible como silenciada es la que sentó las bases para que un grupo de pibes comenzaran a pensar en alguna opción que simplificase el perverso recorrido para alcanzar la inserción laboral, cuando llegase el momento de salir del encierro.
Formarse como trabajadores, ser parte de la cultura del trabajo, hacer frente a la fórmula de exclusión “sin experiencia y con antecedentes”, fue el desafío original. Salir, como las cabras en plena puna, a combatir la hostilidad de su hábitat y seguir, siempre seguir, para alcanzar la cima de la montaña.
Así nace, en el 2009, en la unidad 12 de Gorina, en la ciudad de La Plata, la cooperativa Kbrones, la primera en el país y la segunda en toda Latinoamérica constituida por personas privadas de su libertad.
En la actualidad cuenta con maquinarias propias, produce 2.500 prendas por mes y es la fuente de ingreso de 16 cooperativistas, algunos ex detenidos, otros aún en contexto de encierro y varios más que se sumaron al conocer la propuesta.
“Entender que estamos privados de nuestra libertad, no de nuestros derechos.” Ése fue el primer quiebre, cuenta Julio Fuque, uno de los fundadores y actual secretario de  Kbrones.
Se pasó cinco años guardado, pero cuenta que “ahí, preso, su mente se abrió; se dio cuenta que no quería más sufrimiento ni para él ni para su familia y que sí se puede cambiar, que ése era el momento”.
Junto a Marcelo Vargas, presidente de la cooperativa y uno de los motores y mentores del  proyecto, formaban parte del taller de marroquinería que se dictaba en la unidad. Por esos días, Vargas comienza a interiorizarse y socializar esta nueva forma asociativa y solidaria de trabajo, al menos para ellos, como es el cooperativismo.
“Mi hermano formaba parte hacía tiempo de la cooperativa El Salvador, en Villa 31, y él me pasó libros, folletería que luego fuimos viendo con otros compañeros para hacerlo realidad”, cuenta. Fue entonces, cuando todo esto era apenas germen de sueño, que se cruzaron con Marita Suárez, integrante de la red depsicólogos sociales que llevaba adelante un proyecto que promovía al deporte como instrumento de socialización en Gorina, del que participaban unas 25 personas, aproximadamente, entre ellos los cuatro primeros cabrones.
“Ellos nos hicieron llegar esta idea que venían gestando, ya que su principal preocupación era qué hacer al salir para no quedar expuestos a una mayor vulnerabilidad”, recuerda Suárez. Ella los acompaña desde entonces.
“Para nosotros es como nuestra madre”, dicen los cabrones. Marita habla de ellos con orgullo, como –en general– lo hacen las madres. El vínculo quedó sellado y lleva tanta afectividad como metros de tela y cuero cortados en este proceso de productividad.
También apuntaló esta experiencia desde sus orígenes, la Federación de Cooperativas de Trabajo de la República Argentina –Fecootra–, quien capacitó a los primeros integrantes y sus familiares, quienes también se sumaron al proyecto ya que los detenidos no podían realizar las tramitaciones pertinentes y, a su vez, tenían restricciones legales para conformarse formalmente. Luego de  desandar estos vericuetos jurídicos lograron constituirse y obtener el reconocimiento a nivel provincial y nacional que los respalda.
Con el apoyo del Ministerio Desarrollo Social de la Nación pudieron equiparse con las máquinas necesarias para trabajar el cuero, allí, en ese contexto de encierro que, poco a poco, comenzaba a impregnarse de libertad. Julio fue el primer cabrón que recuperó su libertad. Lo siguió otro de los fundadores y luego salió Marcelo. “Pero lo hicieron como trabajadores, no como ex presos, con su propio proyecto y  queriendo demostrarse y demostrar al resto que si hay posibilidades, hay salida”, narra la psicóloga social.
Con tres máquinas cedidas por una organización de La Plata, montaron un tallercito en Virrey del Pino, La Matanza. Vargas viajaba todos los días desde la capital bonaerense hasta el oeste profundo; Fuque hacía lo propio y llegaba desde La Boca. Algunos de noche también recuperaban cartón para aumentar los ingresos porque, los primeros tiempos, como recuerdan todos, fueron duros. “No fue nada fácil. Muchos pibes venían porque era un lugar de compañerismo y se jugaba más el hecho de que tenían una historia en común que las ganas de cambiar pautas culturales para ingresar al mundo del trabajo formal.
La idea de Kbrones siempre fue rescatar a todos, pero también hubo frustración porque no siempre es posible. Los productos en cuero se vendían en algunas ferias de distintas plazas de capital y provincia y se hizo cuesta arriba”, recuerda Suárez.
Pero con el ingreso de Kbrones a la vida institucional de Fecootra, la cooperativa logró dar un salto de calidad que impactó directamente en las economías de sus miembros: como parte de la red textil de la Federación comenzaron a confeccionar la ropa de los trabajadores del programa Argentina Trabaja y, a mediados del año pasado, se mudaron al sur porteño, en Barracas.
“Me acuerdo que yo los veía, con este nuevo dispositivo de trabajo, aprendiendo de nuevo un oficio, trasladando las máquinas y me preguntaba, cómo lo iban a lograr. Sufría como una madre”, confiesa.
“Siempre aspiramos a grandes cosas”, se entusiasma Fuque, quien hoy, junto al resto de sus compañeros, son una referencia en el mundo cooperativo pero también –y seguro más importante para ellos– para la población de las cárceles, a las que ahora llegan a contar su experiencia y transmitir conocimientos para que otros se los apropien.
“No somos fantasmas, no somos invisibles, ya no somos más presos, ahora somos trabajadores y queremos que todos tengan esta posibilidad, después está en cada uno, por supuesto”, reflexiona. Su fórmula para volverse sujetos tangibles fue apostar al crecimiento lento pero sostenido.
Con más instinto que oficio, dieron sus primeros pasos también en el rubro textil: como necesitaban gente capacitada tanto en la confección como en el mantenimiento de las máquinas, el presidente de la cooperativa salió a recorrer la zona de talleres y se cruzó con Jesús, un joven peruano, gran conocedor en la materia que no sólo supo ganarse el puesto de jefe del taller, sino que fue el puente para que varios ex compañeros suyos, la mayoría migrantes, que eran explotados en talleres clandestinos, también se formalizaran en el mercado laboral.
El emprendimiento creció en forma notoria: este año lograron comprar aquellas tres máquinas prestadas y otras tres, nuevas; tienen su propia marca de ropa de vestir; continúan –en menor medida– con el rubro marroquinería, y hasta vendieron sus productos en Tecnópolis.
“Kbrones se constituyó como un modelo de integración con sus familias, con la sociedad, de inclusión a partir del esquema cooperativo e incluso como posibilidad de incluir a otras personas al trabajo, sin reproducir el modelo de gueto sino todo lo contrario. Por eso contagian sus ganas y su experiencia es requerida desde muchísimas unidades”, resalta la psicóloga social. Así es que van a dejar su testimonio, a decirle no sólo a sus pares, sino también a las autoridades del Servicio Penitenciario, que la ruptura es posible.
Con el acompañamiento de la Fecootra ya se presentaron los papeles para dos nuevas cooperativas, una en la unidad 9 y otra en la 35, de La Plata. En Corrientes, en Chaco y en Olmos también están interesados en la experiencia.
Como si se empecinaran en rubricar día a día que más allá de los prejuicios, de la falta de experiencia y voluntad en cobijar este tipo de proyectos en las instituciones de encierro, y de algunas resistencias legales, si se juntan muchos cabrones no hay quien los pare en su andar, igualito que las cabras.

Nota publicada en la   Revista Tercer Sector N°89 diciembre de 2012. Gentileza de Cristina Perez

Cooperativa Kbrones
011 60798466
kbronesventas@gmail.com –
http://www.facebook.com/cooperativa.kabrones

————————————————————————————————–

La colega Marita  Suarez nos aclara lo siguiente sobre la nota:

Ninguna nota por el modo en que se arma, por las entrevistas que van haciendo, en cómo se corta-se recorta y edita, no refleja muchas veces el proceso de construcción de un proyecto. Y mucho de lo que se dice en las entrevistas como en las filmaciones al editarlo no sale o no se ve reflejado el modo en que fue expresado, o bien el interes es mostrar el hoy , pero para llegar a un hoy ha habido y es necesario un proceso previo y muchas voluntades incluso algunas anonimas que apostaron y aportaron a un determinado proyecto.
En mi caso Ser agradecida y valorar el aporte de otros cros OPS y de la AOPS -es necesario y para mi una virtud -que deseo cultivar.
En sus inicios trabajamos juntos con cros de la AOPS la coordinación de los grupos, Invitados por otro colega – en El proy El Deporte como Instrumento de socialización y donde también colabora una colega que está trabajando dentro de la Unidad, luego los talleres intervención psicosocial inserción socio-laboral a personas privadas de la libertad-U 12 de Gorina
En ese grupo se conoce a los cros de kbrones y se va diseñando con el aporte de la Fecootra la posible constitución de una cooperativa en CE de lo que no había experiencia previa en el país.
También verdad – que por mi experiencia previa, mi origen es el Movimiento Cooperativo, fue de una felicidad indescriptible apostar y creer en este proyecto
Pero es necesario destacar lo que no dice la nota “que la ayuda de maquinaria que hizo en su momento el Ministerio de Desarrollo Social fue solicitada y aportada al proyecto- por gestión y administración de la AOPS de La Plata”-
También cierto que los proyectos y procesos muchas veces superan a los hombres y sus expectativas y desde el momento que salieron los kabrones en Libertad , con mucho esfuerzo, acordado con el equipo- mi tarea fue acompañarlos, cosa que hago hasta el momento –y ya en forma personal y dentro del Area de CE.
Por ser los kbrones cooperativa -reconocida asociada a la Fecootra -se formo el Área Cooperativismo en Contextos de encierro- conformada por un equipo interdisciplinario: abogados, técnicos en cooperativas, operadores en psicología social -de la que hoy formo parte. Desde donde se está desarrollado y aportado al cooperativismo en CE
En otro análisis puedo relatar los avances del proyecto, aquí mi interés era despejar algunos puntos que la nota no refleja, al mismo tiempo rogar no ser víctima de usurpación de titulo ya que en un párrafo final se lee dice la psicóloga.
Bueno cros los saludo a todos con todo afecto y agradezco la difusión de la tarea, que paso a paso va dando sus frutos a lo largo y ancho del país.Pero era mi interes tambien al leer con detenimiento la nota aclarar algunos puntos que leo no se ven reflejados en la misma. Marita Suarez OPS

Provincia:

 

http://www.infopsicosocial.com.ar/node/679?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s