Un fallo pone bajo la lupa las torturas dentro de las cárceles

El informe, basado en entrevistas anónimas realizadas a personas detenidas en el ámbito del SPF, detalló que el 77% de los internos del Complejo Federal Nº 1 de Ezeiza había recibido torturas o malos tratos por parte de los penitenciarios. Por su parte, en el Complejo Federal Nº 2 de Marcos Paz el índice de la violencia institucional alcanzó al 72% de la población carcelaria. En total, fueron relevados 191 casos de torturas o malos tratos por los funcionarios de la Procuración Penitenciaria de la Nación aunque sólo 69 fueron judicializados.
Los abogados del SPF denunciaron en 2010 a Mugnolo porque entendieron que el procurador no había informado sobre la totalidad de las acusaciones. Sin embargo, el Juzgado Federal entendió que Mugnolo no había cometido ningún delito y lo sobreseyó.
En diálogo con Tiempo Argentino, Mugnolo explicó que jamás tuvo inquietudes respecto al desenlace de la causa porque “nosotros para denunciar las torturas tenemos un procedimiento de trabajo que está basado en el protocolo de Estambul”. El protocolo al que el procurador hizo referencia es un manual para la investigación y documentación eficaz de la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes, que fue presentado en agosto de 1999 a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
–¿Cuál es el método para tomar denuncias por malos tratos?
–Quiero aclarar que nosotros les preguntamos a los internos si quieren o no denunciar. Si no quieren hacerlo les pedimos que nos dejen investigar sin poner en conocimiento la fuente de información, se trabaja ocultando la identidad del detenido. Si tampoco nos autorizan, registramos el caso pero no lo archivamos sino que lo tenemos como referencia sobre posibles futuras denuncias.
–¿Se modificaron las condiciones de detención con el cambio de cúpula en el SPF?
– Evidentemente hubo un cambio de política, más allá que hay muchas cosas que no cambiaron. Aún hay medidas represivas, pero existe otra filosofía. Tuvimos una dura confrontación con la gestión de Alejandro Marambio, que hoy no existe porque con Víctor Hortel se reabrió una instancia de diálogo; se discutió con los penitenciarios y otras agencias estatales sobre el encierro. Hubo un cambio en la conducción y en la concepción de la dignidad de los detenidos.
–¿Por qué la crueldad sigue prevaleciendo como método de disciplinamiento en las cárceles federales?
– El sistema no funciona porque la doctrina penitenciaria está basada en la violencia. Hubo intentos leves de cambiarla pero el control de la cárcel se sigue ejerciendo por medios violentos. Las condiciones de las cárceles no están a tono con la dignidad de las personas.
Según el fallo, el procurador tiene obligación de velar por la integridad física y psicológica de las personas alojadas en las cárceles que están bajo la órbita del Servicio SPF. Para el juez, Mugnolo cumplió con su trabajo.

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