El golpe de estado del 76 vs. La democracia actual.

El cambio en la concepción de la cuestión carcelaria: del castigo a la resocialización

Durante la década del 70, hubo un plan global para impulsar golpes de estado que derrocaron gobiernos democráticos en casi todos los países latinoamericanos (Brasil, Chile, Uruguay, Bolivia, Argentina…). Previamente al golpe del 24 de marzo de 1976, se utilizó la manipulación de los medios de comunicación hegemónicos (que responden a intereses económicos) para convencer a la mayoría de la población que no había otra solución a la violencia política y a la crisis económica, que los “eficientes y honrados militares”, presentándolos como una garantía ante la ineficiencia de la clase política. Al poco tiempo del golpe del 76, se demostró todo lo contrario. Los secuestros, torturas y asesinatos subieron a niveles alarmantes, alcanzando todos los sectores sociales, y la política económica neoliberal llevó a la destrucción del aparato productivo nacional, incrementando la desocupación desde un 4-6% a más del 15% y la deuda externa de 6.000 millones a 45.000 millones de dólares estadounidenses. Los medios de comunicación hegemónicos justificaron los asesinatos como “enfrentamientos con subversivos” o con la frase de “que algo habrán hecho”, y los problemas económicos como la “la supervivencia del más apto” y que “los pobres eran pobres porque no querían trabajar.”Cuando en el 79 una Comisión de Derechos Humanos de la O.E.A. visitó la Argentina ante las denuncias sobre desaparición de personas, los medios montaron una campaña con el slogan “Los argentinos somos derechos y humanos”, desviando la problemática central hacia “una defensa de nuestra Nación ante la intromisión externa”.

A partir del golpe del 76 las condiciones de vida en las cárceles empeoraron, convirtiéndose en un verdadero castigo. Las torturas se sistematizaron, se impuso la concepción que los presos eran la resaca de la sociedad, que eran irrecuperables y una mancha para los valores de la “sociedad occidental y cristiana.”

Ya en democracia, la ley 24.660 presentó otro enfoque de la cuestión carcelaria, planteando la recuperación de los internos a través de la educación, el desarrollo del hábito del trabajo y el desarrollo de conductas sociales a través del respeto de las normas internas. Estos tres aspectos son los pilares del tratamiento penitenciario, junto a los profesionales encargados de la evaluación de los internos. Este enfoque brinda la posibilidad de facilitar la reinserción social. Este nuevo camino ha tenido sus aciertos y puntos débiles. La educación se ha priorizado, en este punto cabe mencionarse el Centro Universitario de Devoto como experiencia inédita a nivel mundial, contribuyendo a que el conjunto de estudiantes universitarios tenga una tasa de reincidencia más baja que el promedio. Algunos casos de reincidencia han tenido gran repercusión mediática, incentivado –  por los medios – en la sociedad la idea “que los presos no tienen arreglo, por lo que deben quedar donde están.”

Esta idea es la base con que los medios hegemónicos atacan las políticas de Derechos Humanos impulsadas por el Gobierno. Los medios no se interrogan sobre la posibilidad de corregir o mejorar el sistema carcelario dentro de la ley. De la misma forma que plantearon que la democracia no podía resolver la caótica situación del 76, culpan al gobierno de “dejar salir a los presos” y descalifican la opción de resocialización. Este ataque al gobierno se repite en diversos temas: cuando presentan al gobierno como una dictadura (olvidando que fue elegido democráticamente), cuando descalifican la quita del 665 de la deuda externa y la recuperación de los resortes de la economía (Aguas Argentinas, Aerolíneas Argentinas, YPF, reformas de las funciones del Banco Central). También atacan las medidas de redistribución de la riqueza como la Asignación Universal por Hijo, plan PRO.CRE.AR, etc. que se financian a través de las retenciones a las exportaciones agropecuarias. Todos estos ataques de los medios apuntan a defender los intereses de unos pocos que ganan bien, pero podrían ganar más (las retenciones representan alrededor de 3.000 millones de dólares estadounidenses).

El golpe del 76 favoreció una minoría, el resto era descartable. El gobierno viene desarrollando una política inclusiva, disminuyendo la desocupación del 20% a un 7%, disminuyendo los niveles de pobreza e indigencia. La concepción reinante es que todos tenemos derechos y merecemos la oportunidad de cambiar, crecer y mejorar. Esto también vale para las personas privadas de su libertad. Hay que trabajar para que el sistema de tratamiento y evaluación funcione correctamente y no para que las cárceles sean un depósito, dado que son personas que más tarde o temprano van a volver a la sociedad.

La deuda externa en el 2002 era imposible de afrontar, sin embargo con inteligencia y esfuerzo se encontró un camino para resolver el problema. Es hora de hacer lo mismo con el sistema carcelario.

 

“Acordaos de los presos, como si estuvierais

          Presos juntamente con ellos; y de los maltratados

                       Como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.”

                                                                                 Hebreos 13:3

Oscar Pintado; escritos desde el penal 6 de Rawson.

26/03/13

Para bajar el trabajo: La cuestión carcelaria, cambio de concepción

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