Parlamento Juvenil en Contextos de Encierro

Bajo el lema “La escuela secundaria que queremos”, en distintas instituciones del país se está organizando por tercer año consecutivo el Parlamento Juvenil del Mercosur (PJM). En este marco, la Escuela de Enseñanza Media N° 7 de la Unidad Penal 39 de Ituzaingó, provincia de Buenos Aires, comenzó a trabajar en este proyecto que lleva adelante la DNPS con la convicción de que el debate es una forma de construcción de conocimiento y la participación una herramienta de transformación.

Con el propósito de seguir desarrollando el espíritu crítico y participativo de los jóvenes, los integrantes del equipo del Proyecto PJM y de la Modalidad de Educación en Contextos de Encierro del Ministerio de Educación visitaron la EEM N° 7 “Agustín Tosco”.

En esta escuela, según cuenta su director, Pablo Alonso, se decidió incorporar el Proyecto de Parlamento dentro de la currícula escolar, en la materia Ciencias Políticas de segundo año. “La docente está empezando a trabajar los contenidos del material y esta visita refuerza el rumbo de su tarea”, explicó.

Al comienzo de la jornada, luego de una breve presentación, Guadalupe Dios, integrante del equipo nacional del Parlamento Juvenil, y Leonardo Sai, de la Modalidad de Educación en Contextos de Encierro se encargaron de explicar a los alumnos los objetivos y la dinámica de la propuesta. Luego de hacer entrega del material específico, la representante del PJM comentó que esta iniciativa fue pensada para constituir un espacio de reflexión sobre la inclusión y la educación y, para ello, el material distribuido despliega diferentes ejes temáticos.

Nuevas voces del Parlamento

Una vez presentada la línea de acción, Laura González, profesora del establecimiento que lleva adelante el Proyecto, contó que para la primera actividad planteada en el cuadernillo enviado desde el Ministerio los alumnos elaboraron relatos acerca del sentido de su experiencia escolar.

“Anímense: que alguien lea lo que escribió o, si les da vergüenza, que lo lea un compañero”, motivó González a los estudiantes para que participen. Tímidamente algunos alumnos compartieron sus escritos. La lectura movilizó a la clase y, de a poco, cada uno empezó a contar sus recorridos académicos y a realizar comparaciones con su situación escolar actual.

La historia de Gabriel fue leída por un compañero. En el relato recordó a Eduardo, su mejor amigo en la primaria; a Laura, su primera novia a los 7 años de edad; y despertaron risas las desopilantes anécdotas acerca de la señorita Dora en aquel tercer grado.

“El colegio no me gustaba, todo me costaba, repetí varias veces, me escapaba de la escuela. Después, por pedido de mi abuela, terminé séptimo grado en una sociedad de fomento”, narró uno de los jóvenes. “El día que terminé la maestra me abrazó y se largó a llorar por lo que había logrado. Empecé acá la secundaria por un beneficio y me terminé enganchando. Ahora tengo muy buenas notas en los boletines y ya estoy en tercer año”, reflexionó orgulloso.

EEM 7 Agustin Tosco“Creo que a todos nos pasó algo similar: vinimos por un beneficio y nos terminamos enganchando con la escuela”, enfatizó otro de los alumnos. Muchos de los presentes asintieron ante la reflexión del compañero e hicieron referencia al estímulo educativo del Artículo 140 de la Ley 24.660 y a los beneficios que les da el estudio.

“Empecé la escuela para tener un beneficio… ¡pero ojo que se me dio vuelta la cosa! Comencé pensando ‘Voy a pedir transitoria dentro de un par de meses’ y al final me enganché”, aseguró un alumno que estaba sentado en la parte de atrás del aula.

A su vez, otros compañeros pusieron el acento en los cambios que la participación en la escuela produjo en sus vínculos familiares. En este sentido, uno de ellos comentó: “A través del estudio pude acercarme más a mis hijas. Por los errores que cometí hoy no puedo estar con ellas y cuando las veo les hablo de la escuela, me hacen preguntas y las ayudo responder. La otra vuelta una de las nenas quería que la ayude con los países de América, entonces agarré un libro de la escuela y empecé a explicarle”.

“Vine para ‘soguear’, como decimos nosotros, para ganar un beneficio y el año pasado me anoté como oyente. De golpe me fue interesando cada vez más. No seré el mejor alumno pero voy aprendiendo”, afirmó otro de los estudiantes, quien comentó que tiene una hija de 12 y un hijo de 8 de edad a los que les da una mano con cosas de la escuela cuando le preguntan por teléfono.

“En mi caso mis hijos son mi ejemplo: terminaron el secundario, tienen un oficio y ver que salen adelante me dieron ganas de estudiar. Quiero poder ver las cosas de otra forma en el momento que tenga que estar afuera”, destacó otro alumno.

“En lo personal la escuela me ayudó mucho. Antes recurría a la violencia por no encontrar las palabras y no saber defenderme de otra manera. Sabía por dentro lo que quería decir pero no cómo desenvolverme y me terminaba peleando. Hoy noto un crecimiento en mí: puedo defenderme de otra manera y tomo mis propias decisiones. Es un logro más que importante en mi vida, quiero terminar la escuela y seguir estudiando para ser alguien”, comentó otro estudiante.

Ante esta intervención Guadalupe Dios retomó la idea para hacer hincapié en la esencia del Parlamento: “Está muy bueno lo que dice el compañero sobre la palabra porque justamente es lo que promueve el Parlamento Juvenil. Es la mejor herramienta para defenderse, creemos en ella y deben existir estos espacios para resolver las situaciones a través de la organización, por eso sugerimos la elección de un delegado”. Además, ella profundizó sobre algunos aspectos del PJM y sobre la importancia de que las voces de cada uno sean representadas en la instancia nacional que prevé el Proyecto.

Leonardo Sai explicó que dos serán alumnos serán los representantes de la escuela en la instancia nacional del PJM. En este marco, habló sobre la importancia de poder presentar un trabajo todos juntos y la relevancia de trabajar el rol del delegado y los mecanismos para su elección.

Pensar en una escuela inclusiva

MuralEEM7A partir de los relatos, y dado que es uno de los ejes del Parlamento, los alumnos fueron invitados a reflexionar sobre las características que debería tener una escuela para ser inclusiva.

“Para mí la escuela de afuera debería ser como esta: los profesores nos ayudan mucho, nos tienen paciencia, nos dan su tiempo, nos explican dos, tres, cuatro veces… Te alientan para que puedas aprender. Creo que todos nos preocupamos por salir adelante”, señaló un alumno.

Mientras preparaba el mate, otro de los alumnos irrumpió: “Para mí la escuela ideal tiene que tener profesores comprometidos a enseñar. También debería tener espacios culturales para trasladarnos mentalmente a otros lugares: biblioteca, teatro, sala de música”.

Un estudiante retomó la palabra desde el fondo del aula: “Llevo seis meses detenido y estoy haciendo mi secundaria acá. Para mí este colegio es muy integrador, te abre muchas puertas, te encontrás con profesores que son responsables y te quieren ayudar”.

En cuanto a qué piensan sobre la escuela sus compañeros de la Unidad Penitenciara que no van a la escuela, uno de los alumnos comentó: “Yo les cuento lo que hacemos en la escuela y muchos no lo pueden creer, me dicen ‘¿Estás haciendo eso?’ cuando les cuento que hice un curso y voy a un taller literario los miércoles”.

“Acá en la escuela hay unión, afuera no sé. Quiero que mis hijos vayan a la escuela, que no les pase lo mismo que a mí. Les hablo todos los días para que no dejen de ir a la escuela”, concluyó uno de los jóvenes.

Que los chicos vayan a la escuela con la vestimenta que tengan, que cuenten con todos útiles necesarios y que los alumnos sean considerados uno por uno fueron algunas de las observaciones que resonaron en el debate.

Al escuchar las reflexiones, Leonardo Sai destacó: “muchas escuelas de afuera tendrían que aprender de esta escuela, de cómo compartimos e intercambiamos ideas tranquilamente. Es interesante comparar las experiencias y por eso es positivo que participen de esta propuesta”.

Otro de los temas destacados por los jóvenes fue la vinculación entre la escuela y el mundo del trabajo. “Queremos armar una cooperativa de trabajo acá en el Penal. Vos sabés que cuándo salís de acá, además de llevarte el título también te llevás un cartel que dice que estuviste preso. Eso en la calle te complica para encontrar trabajo”, apuntó uno de los alumnos.

Atento a la participación de los estudiantes, el director de la escuela aprovechó una de las intervenciones para recordarles a los jóvenes que los problemas para incorporarse al mundo del trabajo no son exclusivos de las escuelas en contextos de encierro y enfatizó: “Todavía es una deuda pendiente que tenemos como sociedad”.

Finalmente, luego de intensas horas de debate, el encuentro se dio por terminado. El equipo del Ministerio de Educación agradeció la comprometida participación de los estudiantes e invitó a seguir avanzando en las posteriores etapas del PJM. “La idea es que este proyecto tenga frutos para ustedes y para la sociedad en su conjunto, que se puedan escuchar las opiniones de chicos que pasan por este tipo de situaciones”, concluyó Guadalupe Dios.

El Parlamento en contextos de privación de la libertad

El proyecto del Parlamento Juvenil del Mercosur trabaja en conjunto con la Modalidad de Educación en Contextos de Encierro en la planificación e implementación de esta línea de acción en escuelas secundarias que funcionan dentro de unidades penitenciarias e institutos de menores en conflicto con la ley. Entre las actividades que desempeñan los equipos se destacan la distribución de material, el seguimiento técnico, la elección de delegados representantes para las instancias escolares y la organización de su participación en la instancia nacional del PJM.

En 2010 se comenzó con una experiencia piloto en la escuela de la Unidad Penal de Lisandro Olmos, Provincia de Buenos Aires, cuyos estudiantes tuvieron la oportunidad de participar en los encuentros provinciales y nacionales.

Durante 2011 esta experiencia, que se reiteró de manera satisfactoria y con mucha repercusión entre los estudiantes, se amplió a las provincias de Salta, La Pampa y a otros escuelas bonaerenses de los penales de Junín y Florencio Varela.

Este año se inició el trabajo en otras cinco unidades penitenciarias de Buenos Aires: Ituzaingó, Sierra Chica, Virrey del Pino, Marcos Paz y Gorina. Además, se incorporó al Proyecto un instituto de menores de la Provincia de Mendoza.

Recientemente se cerraron acuerdos provinciales para la implementación del Proyecto en Chaco, Chubut, Formosa, Neuquén, Río Negro, San Juan, Tucumán y Tierra del Fuego.

La Coordinación de Contextos de Encierro agradece a la Dirección de Políticas Socio-educativas por el apoyo en esta articulación y por la difusión de la experiencia. Asimismo, a Verónica Lorenzo, coordinadora de PJMercosur y a todo su equipo de trabajo por la pasión y el compromiso con este proyecto.

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